Rescate delSan Juan

Douglas Carcache

Sería el colmo de la insensatez que los diputados nicaragüenses se opusieran al préstamo de 15 millones de dólares, que aprobó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para una inversión turística a lo largo del Río San Juan, una zona de Nicaragua en virtual abandono desde hace décadas.

Cada vez que el gobierno de Nicaragua ha declarado que este país tiene plena soberanía sobre el Río San Juan, han saltado voces, incluso de diputados, recordándole que la soberanía es algo más que un discurso porque los territorios y su gente necesitan la presencia activa del Estado.

Estamos entonces ante esa posibilidad, de que el Estado empiece a funcionar en una zona que ha sido olvidada a pesar de tener una variedad de recursos naturales, que podrían convertirla en el principal destino ecoturístico del país.

Por la marginación, los nicaragüenses de Río San Juan han sido casi empujados a identificarse más con la cultura del país vecino, Costa Rica, porque con sólo cruzar la frontera encuentran la escuela o el centro de salud que falta en su tierra. Lo mismo ha sucedido con el empleo, han ido a laborar al otro lado y la moneda costarricense, el colón, circula sin problemas del lado nicaragüense.

Es triste pero es real. Los niños nicaragüenses de las riberas del San Juan aprenden el himno nacional de Costa Rica, dijo la alcaldesa del municipio de San Carlos, Marisol McRea, para sintetizar el deterioro de la soberanía de Nicaragua en ese territorio suroriental.

McRea relató además que el alcalde de San Juan del Norte, el municipio donde el Río San Juan desagua en el Mar Caribe, utilizaba hasta hace poco un teléfono celular conectado a través de una empresa costarricense.

Con la nueva inversión, rectorada por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), se creará la Ruta del Agua y supongo que, además de las obras que surjan de los 15 millones de dólares, llegarán empresas privadas atraídas por las nuevas condiciones, porque será construido un aeropuerto en San Juan del Norte y otras infraestructuras.

Sin embargo, a los funcionarios del Intur les preocupa que los legisladores nicaragüenses, sandinistas o liberales que son los mayoritarios, se opongan a la inversión y desaprueben el préstamo, a pesar de las ventajas de éste porque tiene un plazo de 40 años con 10 años de gracia.

Si los diputados hicieran eso, estarían negándole al departamento de Río San Juan la oportunidad de levantarse y sacudirse el abandono al que lo condenaron una secuencia de gobiernos; y a Nicaragua entera le impedirían mejorar su competencia en el campo turístico, una actividad que ha crecido de forma constante en los últimos años.

La Asamblea Nacional también debería legislar para que haya un control efectivo de la deforestación, porque es sorprendente que en Nicaragua boten 120 mil hectáreas de bosque por año, la depredación más grande de Centroamérica, ya que en Costa Rica talan 15 mil hectáreas, en Guatemala 50 mil y en Honduras 80 mil, según datos del Instituto Forestal nicaragüense (Inafor). De seguir así Nicaragua, la inversión turística en el San Juan tiene un riesgo enorme.

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