Natividad de Jesús, perdonador de injurias

Dr. Alfonso Dávila Barboza

Son muchos los escritores y estudiosos de las liturgias sobre el bello y subyugante tema del nacimiento y vida de Jesús, que lo convierten por naturaleza en Niño Todo Nobleza. ¡Así Sea!

Se precisa observar con detenimiento y mucho sentimiento el panorama vivo en que se desarrollaron los acontecimientos del amor señalando el pase trascendental de la fecundación divina de María, desposada con José del linaje de David. Es todo calma y sopla el viento muy delicado y el ambiente es muy placentero y muy sutil, pues viene del cielo un ángel con una misión divina que va a transformar el mundo y todo lo que en él se encuentra.

Y el ángel dijo a José, esposo de María, que ella “tiene concebido un hijo por obra del Espíritu Santo y le pondrás de nombre Jesús”. Posteriormente Dios, envió al ángel Gabriel a Nazaret para dar a María este mensaje: “Estás llena de gracia y el señor te cuida y concebirás un hijo que va a deslumbrar el mundo”.

José aceptó la paternidad del niño por venir y todo fue alegría en el entorno de José y María. Luego fue llamado por su prima Isabel: “Bendita entre las Mujeres y Bendito el Fruto de tu vientre”. Y vino al mundo Jesús comenzando a vivir penurias que en el futuro, fueron lecciones de humildad, de honestidad como decoro y dignidad que lo hicieron Niño Prodigio y luego un hombre muy sensato. Nació en un pesebre humilde arrullado con toda ternura y amor por su Madre María. Y en ese pesebre dos nobles animales con su vaho le prodigaron calor, pues el frío en su noche de nacimiento era muy fuerte. Y corrió la noticia del nacimiento de que por fin había venido el Mesías esperado y este Niño del pesebre humilde fue adorado por reyes y algunos le visitaron con regios presentes como Melchor, Gaspar y Baltasar.

José siempre estuvo dándole protección y cuido en Belén donde había nacido. Le enseñó el trabajo de carpintería demostrando mucha inteligencia. Lo que le valió más tarde cambiar impresiones de altura intelectual con los maestros de la ley y dentro de los temas abordados estuvo la fe, el amor y la virtud. Jesús sobrevivió por Dios gracias, al odio y rencor de Herodes.

En estos días de Navidad recordemos con sincero afecto a este Niño noble toda bondad y humildad. Jesús es toda luz, grato consuelo, sincero consejero y siempre muy atento a lo que le solicitamos los cristianos. No olvides Maestro Jesús Divino, a tus ovejas, vela y escucha nuestros ruegos que te formulamos con apasionado fervor; perdona nuestros pecados y sean tus bendiciones sensible, acariciante y aliviante bálsamo.

Reconozcamos en Jesús su humildad, su devoción por el amor y la fraternidad, y ello vale más que su genealogía, pues sus vínculos de sangre con nobles y poderosos son marcados y así desfilan David, Abraham, Isaac, Jacob, la bella Ruth y Salomón. Bendice divino Jesucristo, a nuestra querida Nicaragua y que sea tu recuerdo divino Jesús un canto sentido y sublime de amor y de esperanza.

El autor es consultor legal

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