Carlos Ralph Cisneros Santamaría
En referencia a la publicación en Magazine edición Nº 48 del 4 de diciembre de 2005, referente al foto reportaje titulado “la mona está triste” que Orlando Valenzuela fotógrafo de la revista hizo en el hotel y restaurante Paraíso, hay que hacer notar una gran falsedad: la mona no fue donada al Zoológico Nacional.
Quiero aclarar que Lolita no fue donada al Zoológico Nacional como le dijeron al periodista en el Hotel y Restaurante Paraíso. La verdad es que el pasado 6 de noviembre “Lolita” mordió a mi hijo Carlos Gabriel Cisneros Argüello, de 5 años de edad, dejándole una cicatriz permanente en el antebrazo y un trauma psicológico producto del ataque. Lolita fue puesta en cuarentena y observación, además de ser decomisada y alojada en el Zoológico Nacional. Expreso esto ya que desde que leí el artículo el domingo llamé al doctor Eduardo Sacasa, quien me confirmó lo que antes he afirmado.
¿Qué hay detrás de estas mentiras? Una burda propaganda, irresponsabilidad de parte del dueño, señor Walter Gutiérrez y su administradora Karla Lupiac, quienes después de ocurrido el ataque no se han dignado a llamarme ni de cortesía para ponerse a la orden, mucho menos asumir ninguna responsabilidad.
Lo cierto es que la administradora, por órdenes expresas de su jefe y dueño del local movió a Lolita, obstaculizando el trabajo de las autoridades llegando a decir que la habían liberado y retardando en seis días el proceso de cuarentena y observación del mono. Estos señores deben darle gracias a Dios que hasta el momento no se ha visto un cambio en el comportamiento del mono y por ende no hay indicios que tenga rabia en desarrollo.
Licenciado en Zootecnia & Especialista en Manejo de Vida Silvestre