Ricardo Sánchez C.
El poder judicial de Nicaragua obedece fielmente a la voluntad y conveniencia de un grupo de interés en particular llamado Frente Sandinista, liderado por el comandante Daniel Ortega y su actual cúpula, lo que representa un riesgo y amenaza permanente para el ciudadano común en lo particular y en conjunto para nuestra estructura como sociedad y nación.
Es aterrador entender que el sistema de justicia del Estado nicaragüense está al servicio del interés particular y la conveniencia de un solo hombre y sus ambiciones personales o compromisos políticos adquiridos con otras fuerzas y que el sistema judicial como estructura del Estado no es más que la herramienta a utilizar para alcanzar sus propósitos.
El Frente Sandinista influye directamente en las decisiones del sistema judicial de Nicaragua (magistrados-jueces-salas-tribunales) hasta el punto de llevarlo a perder totalmente su autonomía, la ética y el sentido de justicia al momento de emitir un fallo o resolución judicial obedeciendo a lo orientado por el partido rojo y negro.
Los intereses particulares (cívicos o políticos) del Frente Sandinista son asesinados o aliviados a través del Poder Judicial, funcionarios que se prestan a la obediencia de las órdenes emitidas por el partido rojo y negro y emiten resoluciones en tiempos récord, condenas únicas, sobreseimientos definitivos o parciales, desconocimiento de claras evidencias y cambios de decisiones inmediatas.
¿Qué seguridad jurídica representa para la ciudadanía en general el actual sistema judicial vigente en nuestro país, si no se es miembro o simpatizante del partido rojo y negro, si no se tiene intereses en común o si se difiere de la forma de pensar o actuar de esta agrupación política? ¿qué que nos espera como asidero legal en nuestro sistema de justicia?
El comportamiento de los miembros del sistema judicial desacredita a este Poder como parte de nuestro sistema de sociedad y evidencia el interés personal y político de los funcionarios de esta institución; los de tendencia liberal por mantener calladas las denuncias de actos de corrupción en contra de sus correligionarios, y los de tendencia sandinista por materializar las conveniencias e intereses del partido.
Los funcionarios del Poder Judicial olvidan su formación y especialización profesional al obedecer fielmente una orden dictada por este partido, no cuestionan si es o no lo correcto, si está o no basada en Derecho, si el contenido del documento que se firmará está en contra de mis principios personales y morales o si es ridícula al someterla a mis conocimientos académicos.
El actuar del Poder Judicial combinado con las ambiciones del partido sandinista han creado una percepción negativa de este Poder del Estado como estructura de sociedad, y del partido rojo y negro como alternativa política para nuestro país, dejando una clara impresión de rechazo social ante los actos consumados por estas entidades en complicidad.
Es necesario que el Poder Judicial deje de servir a los intereses de una agrupación política y recobre autoridad, autonomía, profesionalismo y ética, y tratar de contribuir con decisiones correctas y justas al desarrollo social e institucional en nuestro país.
El autor es administrador de empresas.