Roman, Times, serif»>
Rehenes de Castro
Las Damas de Blanco —como se le llama a la agrupación de esposas, madres, hijas y hermanas de 75 periodistas, intelectuales y profesionales que fueron condenados en el año 2003 a largas penas de prisión por haberse atrevido a ejercer sus derechos humanos inalienables de pensar libremente y decir lo que piensan, fueron galardonadas a principios del corriente mes de diciembre con el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, que otorga el Parlamento Europeo a organizaciones o personas que se distinguen en la lucha por los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Este reconocimiento de Europa a las Damas de Blanco de Cuba, tiene sin duda un enorme valor de solidaridad con los presos políticos y de conciencia, que se pudren actualmente en las mazmorras de la dictadura comunista de Fidel Castro. Por eso mismo, precisamente, es que el régimen castrista impidió, esta semana, que una delegación de las Damas de Blanco viajara a Estrasburgo, en la frontera de Francia con Alemania, donde está la sede del Parlamento Europeo, para recibir el merecido galardón que en años anteriores le ha sido otorgado a Nelson Mandela, en 1998; a las Madres de la Plaza de Mayo, de Argentina, en 1992; y a Kofi Annan, en 2003. Y por supuesto que a ninguno de ellos nadie les impidió que fueran a recibir en sus propias manos el honroso reconocimiento de Europa a la lucha por la libertad.
Al respecto, una de las Damas de Blanco, la señora Laura Pollán Toledo, esposa de uno de los prisioneros de conciencia, Héctor Maseda, quien fue condenado en el año 2003 a veinte años de prisión por el “delito” de pensar y opinar por su propia cuenta, dijo en La Habana con admirable valentía: “Ya conocemos la intolerancia y la obstinación de este gobierno. Esto ha demostrado una vez más que la isla de Cuba es una prisión donde los ciudadanos son rehenes del doctor (Fidel) Castro y no pueden salir si él no les da permiso”, según publicó el diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina, en su edición del recién pasado miércoles 14 de diciembre.
De manera que ante la prohibición de la tiranía comunista de viajar a Estrasburgo para recibir el Premio Sájarov (que está dotado de 50 mil euros, equivalentes a unos 65 mil dólares estadounidenses), las Damas de Blanco se limitaron a reunirse en casa de una ellas —desafiando a la implacable represión comunista—, donde se turnaron en el teléfono para escuchar el debate que hubo en el Parlamento Europeo durante la ceremonia de entrega del honroso galardón, que por parte de ellas fue recibido por la esposa del periodista Raúl Rivero, quien fue liberado el 30 de noviembre del año pasado gracias a la presión internacional y ahora vive, exiliado, en España.
El movimiento de las Damas de Blanco surgió en marzo del año 2003, cuando un grupo de mujeres vestidas enteramente de blanco como símbolo de la inocencia de sus esposos, padres, hermanos e hijos presos (entre ellos varios periodistas que fueron condenados por redactar y divulgar informaciones de manera independiente del Estado y del Partido Comunista), comenzaron a caminar juntas por la Quinta Avenida de La Habana y reunirse en un templo para orar por la libertad de sus deudos.
Las mujeres que desde entonces marcharon todas las semanas pacíficamente, rezando y entonando cánticos religiosos, fueron brutalmente agredidas por las turbas de los CDR (los que sirvieron de modelo a los CDS de la Nicaragua sandinista, de amarga y triste recordación), y reprimidas de distinta manera por las autoridades policíacas de la dictadura comunista. Y lo peor, siendo ignoradas por la comunidad democrática internacional.
Pero ahora, gracias a su valentía y perseverancia las Damas de Blanco han logrado obtener el reconocimiento y la solidaridad internacional, hasta el grado de recibir el Premio Sájarov de una Europa que casi siempre ha coqueteado con el comunismo castrista. Y la misma prohibición a las Damas de Blanco, de ir a recibir el Premio Zájarov, es otra derrota política y moral de la tiranía comunista de Fidel Castro, pues, de todas maneras, como expresó la antes mencionada señora Pollán Toledo su objetivo “que es luchar por la libertad de los presos de conciencia, va a continuar, lo mismo en Estrasburgo que en La Habana”.