Fabián Medina
EL OLOR DEL DINERO
Dicen que la frase “el dinero no tiene olor” se origina en una conversación que sostuvo el emperador romano Vespasiano con su hijo Titus, cuando este último objetaba el nuevo impuesto a las letrinas públicas. El emperador invitó a su hijo a oler una moneda: Num olet? (¿huele mal?). Y tras la respuesta negativa de su hijo, le aclaró que esa moneda venía de los impuestos a las letrinas. Y luego la frase histórica: “El dinero no tiene olor”.
LETRINERO
El pacto ha demostrado que no se anda con los remilgos de Titus, y a la hora de repartirse las fuentes de dinero, a un diputado sandinista le correspondieron los cobros de los servicios higiénicos en los mercados de Managua. Es posible que a don Elías Chévez le salga un hijo que también cuestione la asquerosa procedencia del dinero que consumen, pero Chévez, al igual que el sabio Vespasiano, le contestará dándole a oler alguna moneda. El dinero no tiene olor.
DESCARO
Mucho descaro ha resultado el de los diputados que aprietan los botones propios y ajenos para votar en el parlamento sin que nadie haga nada para detener ese sin sentido. Salen los diputados en las fotos, en los vídeos; la diputada Albertina Urbina hasta lleva a su hija para que vaya aprendiendo, y el asunto se toma como chiste cuando es una tragedia. A mi entender, una ley aprobada con votos fantasmas debería ser nula. Y el día que alguien demuestre que una ley fue aprobada con votos de diputados que no estaban en la sala y por lo tanto no podían votar, vamos a estar en un embrollo de padre y señor mío.
A MANO ALZADA
Una votación por medios electrónicos debería corresponder a una que se haga a mano alzada. Y no se me ocurre cómo podría doña Albertina levantarle la mano a su compañero diputado que se encuentra, por ejemplo, en los baños. Baños que, hasta donde tengo entendido, se usan gratis en el parlamento porque todavía no han sido incorporados a la empresa de micciones y excretas de Elías Chévez.
CRUEL CASTIGO
Los jueces y abogados que se coludieron para sacar más 600 mil dólares de la Corte Suprema de Justicia deben estar horrorizados por el castigo que les infligieron. Tenían razón los magistrados sandinistas que consideraban muy drásticos esos castigos para esas almas de Dios que ahora pasarán sin poder trabajar durante 18 meses mientras se tuestan al sol en una hamaca en alguna playa del Caribe, con un trago en la mano, gracias a los cientos de miles de dólares que se echaron a la bolsa. Debe ser horrible, andar cargando y gastando tanto dinero que no salió del sudor de su frente. Pobrecitos.
RECUPERE
Dado que los magistrados de la Corte mandan muy solemnemente a restituir los 600 mil dólares robados. Me como el primer dólar de esa plata que regrese a las arcas del Estado. Se me ocurre, sin embargo, que considerando la confianza que tienen los magistrados en su justicia, con ese dinero se les pague los próximos ocho meses de salario a los 16 magistrados. Si no hay dinero no hay salario. Es la única forma en que podríamos verlos hacer algo para recuperar ese dinero y que una resolución judicial no se quede, otra vez, en puro papel mojado.