Alentando la afiliación de un equipo global

Roman, Times, serif»>Harvard Business School Publishing Alentando la afiliación de un equipo global En tanto un cierto nivel de familiaridad se registra de manera natural cuando personas trabajan en un mismo sitio, es difícil construir equipos a nivel global, dice Debra Nunes, vicepresidenta para prácticas de liderazgo ejecutivo del grupo Hay. Aquí, el líder desempeña […]

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Alentando la afiliación de un equipo global





En tanto un cierto nivel de familiaridad se registra de manera natural cuando personas trabajan en un mismo sitio, es difícil construir equipos a nivel global, dice Debra Nunes, vicepresidenta para prácticas de liderazgo ejecutivo del grupo Hay. Aquí, el líder desempeña un papel de gran importancia.

Uno de los líderes con los cuales trabajó Nunes necesitaba facilitar la colaboración entre las múltiples entidades de reciente adquisición. Para impulsar el proceso, el líder patrocinó una elaborada cena previa a una reunión. En el salón donde se realizó la cena no se pusieron sillas.

Eso obligó a los asistentes a moverse de un lugar a otro. “De esa manera, no sólo hablaron con personas con las cuales tenían amistad, sino también con aquellas procedentes de otros lugares”, dice Nunes.

Al otro extremo del espectro estaba un líder que, al lanzar una nueva unidad de negocios, era incapaz de conseguir la colaboración de su equipo, extendido en varios países. “Él intentaba crear sinergias a través de las regiones”, señala Nunes. “Las cosas que pedía al equipo no eran puestas en acción. Descubrimos que las personas no estaban implementando tareas pues no existía una confianza mutua”.

El problema era que el líder del equipo sólo se interesaba en los negocios. No asignaba tiempo a reunirse con personas para socializar. Una vez el líder comenzó a hablar con la gente de manera informal, fue posible establecer una base común en torno a temas no relacionados directamente con la empresa, como la crianza de los hijos o negociar la mudanza a otros países.

“De esa forma pudieron compartir intereses comunes y se mostraron mucho más dispuestos a trabajar de manera conjunta”, dice Nunes. Los miembros del equipo comenzaron a dialogar entre ellos al margen de reuniones, no simplemente en el curso de ellas. Las tareas que habían sido previamente realizadas en paralelo y luego “cosidas juntas” por un miembro del equipo fueron ahora tratadas de manera colectiva.

“En previas ocasiones habían llegado a la mesa de negociaciones como representantes regionales dispuestos a pelear por los recursos”, señala Nunes. “Pero ahora llegaron con una perspectiva global”.

Karin Mayhew sugiere que los líderes deben plantear el tópico de la dinámica de equipo en la primera ocasión en que el grupo se reúne. “No sólo hay que plantear las expectativas, sino también hablar acerca de lo que significa trabajar de manera conjunta. Hay que pedir al equipo que defina las normas en el terreno así como las cosas que resulta importante hacer juntos”.

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