- Un acuerdo de venta del recuperado banco peruano duerme el sueño de los justos en manos de las autoridades
Raúl Ferro, Lima y Santiago
En marzo pasado, Jesús Zamora y sus socios de Enfoca, un banco boutique de inversión de Lima, estaban más que satisfechos. Zamora había alcanzado en Milán un acuerdo con Grupo Intesa, uno de los mayores conglomerados financieros de Italia, para comprar el 61% de Banco Wiese Sudameris (BWS), un tradicional banco peruano que, tras un polémico rescate a fines de los 90, había sido saneado por los italianos y reconquistado buena parte del prestigio y mercado perdidos.
Intesa posee actualmente el 97% del BWS, pero, como parte de su estrategia global, tiempo atrás decidió retirarse de América Latina y ha estado buscando compradores para el Wiese. Enfoca, por su parte, había aglutinado a varios grupos empresariales peruanos para comprarlo. «Hay una buena oportunidad», dice Zamora. «Percibimos la necesidad de nuevos actores en el sistema, pues hay poca competencia en la banca peruana».
En principio, todo bien. El problema es que, a siete meses del acuerdo inicial de compraventa, la autorización de las autoridades peruanas para el traspaso de las acciones sigue empantanada. Y, en medio, han arreciado los rumores sobre la aparición de otros grupos bancarios -especialmente extranjeros- interesados en el BWS, aunque hasta ahora ninguno ha hecho una oferta pública.
Fundado por una tradicional familia peruana hace 62 años, el Banco Wiese Ltdo. entró en estado comatoso a fines de los 90, cuando la crisis asiática y los problemas políticos de Perú debilitaron ostensiblemente el sistema financiero, arrastrando a varios bancos a la quiebra.
En el caso del BWS, el gobierno del entonces presidente Alberto Fujimori armó un paquete de salvamento que incluyó la fusión con el Banco de Lima Sudameris y su capitalización, incluyendo la titularización de cartera y la colocación de un pagaré avalado por el Estado. Poco después, en 2001, la matriz de Banque Sudameris, Banca Comérciale Italiana, se fusionó con Intesa en Italia y la nueva entidad quedó como accionista principal del BWS.
PREPARANDO UN “BOCADO”
Intesa, que en 2002 decidió salir de América Latina antes del fin de 2005, se abocó a reconstruir la operación peruana para preparar su venta. Entre diferentes aportes, capitalizó el banco en US$ 826 millones entre 2001 y 2004, según la calificadora de riesgo Apoyo & Asociados/Fitch Ratings. Como resultado, el BWS limpió del balance parte de sus activos improductivos y ajustó su patrimonio. Según el último ranking de AméricaEconomía de Los 250 Mayores Bancos de América Latina, BWS tenía un patrimonio de US$ 274,8 millones al 30 de junio pasado.
Paralelamente con la capitalización, en 2003 Intesa lanzó un plan de reestructuración de operaciones que llevó al BWS a reconquistar mercado y mejorar su eficiencia. «Redujimos la relación costo/ingreso de 90% a 53%», dice Iván Rosas, gerente de planeamiento y control de BWS. «Reenfocamos el negocio, pasando de ser un banco corporativo a un banco middle market».
Ahora, el objetivo del BWS es alcanzar un 50% de exposición en empresas y un 50% en retail. Actualmente, según Apoyo/Fitch, el 75,5% de la cartera del banco todavía corresponde a créditos comerciales, pero el avance de créditos para microempresas, hipotecas y consumo ha crecido fuertemente en los últimos cuatro años, saltando del 13% a fines de 2001 al 24,5% en junio pasado.
Según Carlos González Taboada, el director gerente general del banco que ha liderado todo este proceso, el objetivo del plan es rescatar la calidad de la institución en sí. «Queremos generar valor para todos los stakeholders, de forma que si el accionista principal de hoy decide reducir o cambiar su participación de control la institución no se vea afectada, porque sus propia generación de valor es la demostración de su fiabilidad, con cualquiera sea su accionista futuro», dice González Taboada.
La recuperación del banco se produce en momentos en que el mercado bancario de Perú registra una clara mejoría. La cartera vencida del sistema está en el 3%, el nivel más bajo en 25 años, y se han abierto nuevas líneas de negocios hasta ahora poco explotadas en el país, como crédito y préstamos hipotecarios, especialmente los dirigidos a sectores de ingresos medio bajos.
El Wiese ahora se presenta como un pequeño bocato di cardinale para cualquier institución interesada en incursionar o ampliar su presencia en Perú. Tras el anuncio de la carta de intención firmada por Enfoca e Intesa, el mercado peruano se llenó de rumores sobre el ingreso de otras instituciones en la pelea por el Wiese, especialmente Scotiabank. El canadiense tiene una pequeña participación en Perú a través de Banco Sudamericano, pero ha estado moviéndose en la región: su último intento, fallido, fue adquirir BAC, el segundo banco centroamericano.
EL FAMOSO PAGARÉ
Sin embargo, no hay información oficial sobre ofertas de nuevos postores, aunque Rafael Venegas, presidente de Banco Sudamericano, dijo en septiembre, en una entrevista con el diario peruano El Comercio, que sabía de conversaciones entre Scotiabank e Intesa por el BWS. Frank Switzer, director de asuntos públicos de Scotiabank en Canadá, señaló por correo electrónico a AméricaEconomía que «su institución tiene interés en ver oportunidades de expansión de su negocio en América Latina y el Caribe, pero no comentará los rumores de prensa aparecidos en Perú (sobre su interés en BWS)».
La Superintendencia de Bancos de Perú (SBS), por su parte, ha dicho que no puede pronunciarse sobre eventuales casos en trámite.
Según Zamora, de Enfoca, la de su grupo de inversionistas es la única oferta formal hasta ahora y la única con solicitud formal ante la SBS. Él dice haber mantenido contactos con Intesa a fines de octubre que le confirmaron que no existen otros postulantes, ( Grupo Intesa todavía no ha respondido los requerimientos de información solicitados por América Economía).
En medio de la discusión mediática sobre la pelea por el banco, de pronto entró en entredicho la capacidad financiera de Enfoca para capitalizar al banco a futuro. Zamora lo desmiente tajantemente. «Nuestra oferta es de un aporte de capital de US$ 200 millones más US$ 100 millones en deuda subordinada, más el dinero para comprar las acciones a Intesa», dice. «Además, la idea siempre fue buscar un socio estratégico para comprar la parte de Intesa cuando éste se retire totalmente del BWS, pero vía aumento de capital». Enfoca ha otorgado un mandato a Credit Suisse First Boston para ese propósito si la compra finalmente se concreta.
La gran piedra de toque en este extraño proceso es el famoso pagaré avalado por el Estado. El documento, fuertemente cuestionado por varios sectores políticos, vence en julio de 2006, fecha en que sumará US$ 300 millones.
En un año electoral, es un hierro caliente que nadie quiere tocar. El vencimiento cae en los primeros días del gobierno que asumirá tras las elecciones generales de abril próximo. Durante la discusión del presupuesto 2006 en el Congreso, no se contemplaron previsiones para su pago.
En julio pasado, Enfoca liberó a Intesa de su derecho de primera preferencia incluida en el acuerdo ante la demora de los reguladores en responder a su solicitud de compra y ha ofrecido a las autoridades peruanas refinanciar el pagaré a 100 años a una tasa de interés Libor.
Al cierre de esta edición, la prensa de Lima decía que Scotiabank habría ofrecido al gobierno condonar el pagaré. «Si esto es así», dice Zamora, «reconocemos el esfuerzo, y, en ese caso, hasta aquí habría llegado nuestra propuesta».
Pero tal como han evolucionado las cosas, el final de la historia está muy lejos de conocerse.