Roman, Times, serif»>
Los regalos navideños
Con la llegada de la temporada navideña se renueva anualmente la antigua tradición de obsequiar regalos entre familiares, amistades y otras personas. Se trata sin duda de una hermosa costumbre que se remonta —según los historiadores— a antiguas épocas precristianas en el Viejo Mundo, cuando, durante el solsticio de invierno y el cambio de año, se ofrecía obsequios a los reyes y a los dioses y se intercambiaban regalos con los seres queridos.
Esa costumbre se practicaba con el fin de pedirle a los dioses que fuesen o que continuasen siendo generosos, o bien para agradecerles por el buen año que había transcurrido; y si hubiese sido malo, para rogar porque el siguiente fuese mejor, así como para compartir parte de los beneficios obtenidos en ese período.
Posteriormente, más o menos hacia mediados del siglo VIII antes de Cristo, en los tiempos de la fundación de Roma el gobernante Rómulo recibió el primer día del año los buenos deseos de sus súbditos, mediante una ofrenda de ramas fragantes cortadas de árboles de un bosque cercano, consagrado a la diosa Strenia. Y para conmemorar ese hecho Rómulo promulgó que cada año se debía entregar la “strenalia”, que andando el tiempo derivó en lo que ahora se conoce como aguinaldo, o sea el regalo que se obsequia en dinero u objetos de distinto tipo en las fiestas de Navidad.
Históricamente, fueron los servidores públicos y privados los que comenzaron a recibir el aguinaldo tal como se entiende ahora, en agradecimiento por las labores desempeñadas y los servicios prestados durante el año. Después se generalizó hasta el punto que se considera un derecho de todos los trabajadores, convertido en el llamado salario del décimo tercer mes que todos los empleadores deben pagar anualmente.
Pero aparte del aguinaldo o décimo tercer mes de salario, también se mantiene viva la bonita costumbre de intercambiar regalos entre parientes y amistades, con motivo de la Navidad, durante la cual muchas empresas y personas particulares también suelen hacer obsequios a quienes ejercen determinadas profesiones, como por ejemplo, el periodismo.
Sin embargo, aparte de agradecer la buena intención de quienes ofrecen regalos, los medios de comunicación social que cuidan su credibilidad como el tesoro más preciado que es, han establecido la norma de que sus periodistas no deben recibir obsequios, mucho menos los que sean valiosos, que podrían de cualquier manera directa o indirecta comprometer su independencia y afectar su ética profesional, de hecho o en forma aparente.
Al respecto el Diario LA PRENSA, en su empeño por ser cada vez más profesional, ético y excelente en el servicio que presta a la sociedad, a sus lectores y a sus anunciantes, ha consignado en su Código de Ética que: “La búsqueda de ventajas personales y el fomento de cualquier interés privado que sea contrario al bienestar general, por cualquier razón, es incompatible con la conducta profesional”. Por lo tanto: “Los periodistas de LA PRENSA no deben aceptar regalos ni compensaciones de ninguna clase… Los regalos que no sean libros, lapiceros o plumas y agendas o que tengan un valor nominal mayor de 100 córdobas, deben ser regresados al obsequiante”. Y cuando no se puedan devolver, esos regalos deben ser donados a alguna institución de caridad.
Hemos considerado necesario y oportuno reiterar esta posición de LA PRENSA —que es una de las garantías básicas de su ética profesional—, ahora que con la llegada de diciembre se renueva, como dijimos antes, la costumbre de hacer regalos con motivo de Navidad. Y porque, además, estamos llegando al final de un año en el que LA PRENSA se consagró a divulgar y promover valores y principios éticos en la sociedad nicaragüense.
Sabemos que quienes nos ofrecen regalos no tienen la intención de comprometer nuestro servicio de información ni nuestra opinión. Sin embargo, el compromiso de servicio a la verdad y a la justicia nos obliga a ser rigurosos en el cuidado de nuestra ética profesional, y por lo tanto, a rechazar regalos que no sean como los anteriormente mencionados. Y agradecemos profundamente a quienes corresponde, por la comprensión de esta posición de principios del Diario de los Nicaragüenses que es LA PRENSA.