Ayer se realizó el festival nacional de artes especiales, en celebración del Día Internacional de las personas con discapacidad, demandando más recursos y políticas inclusivas.

Niños en arte sin barreras

Arlen Pé[email protected] Con sus manos pregunta a su mamá a qué hora le toca bailar. Está inquieta y preparada. Aunque la espera se hizo un poco larga valió la pena, Sujey Granados, de nueve años, subió al escenario y deleitó al público con La Gasolina. Sujey no puede hablar, pero transmite ideas con sus manos […]

Arlen Pé[email protected]

Con sus manos pregunta a su mamá a qué hora le toca bailar. Está inquieta y preparada. Aunque la espera se hizo un poco larga valió la pena, Sujey Granados, de nueve años, subió al escenario y deleitó al público con La Gasolina.

Sujey no puede hablar, pero transmite ideas con sus manos y gestos, la mayoría del tiempo está sonriente.

Ella participó junto a otros niños y jóvenes con capacidades diferentes en el Primer Festival de Artes Especiales, organizado por la Asociación de Padres con Hijos con discapacidad Los Pipitos.

“Me emociona verla bailar, hasta ganas de llorar me dan. Estoy feliz, hasta perdí de trabajar por verla en el escenario”, expresa María Mercedes Granados, madre de Sujey.

Manifestó que fue duro saber que su hija tenía capacidades diferentes, pero asegura que no se queja. “Me siento feliz de tenerla. Me gusta promoverle sus habilidades para el baile”, dijo.

Sujey cautivó tanto al público que Ángel Sebastián Martínez, de ocho años decidió acompañarla en el escenario. Más tarde un imitador de “Pedro El Escamoso”, le pidió que le enseñara uno de los pasos.

José Isaí Guevara, de 21 años y José Ramón Téllez, de nueve años, ambos no videntes también demostraron su talento. El primero tocó la canción Amigos en su teclado y José Ramón declamó Quisiera ser poeta.

Alonso Porras, secretario ejecutivo de Los Pipitos, comentó que las artes son una forma de terapia, de rehabilitación. “Son niños con talentos y habilidades, talentos escondidos que este tipo de eventos permiten proyectar a la sociedad nicaragüense”, expresó.

Miguel Ángel García, ministro de Educación, señaló que el festival muestra “cómo el amor, la perseverancia, la constancia, el amor de la gente que trabaja con ellos (niños) hace que produzcan frutos de trabajos excelentes, que incluso para muchos de ellos puede ser una manera de ganarse la vida, de sentirse útiles a la sociedad”.

García opina que las personas que tienen algún tipo de discapacidad no son diferentes, porque tienen el mismo corazón, tienen el mismo espíritu.

“Los padres de familia que tienen hijos con capacidades especiales son personas en las que Dios vio que tenían esa fortaleza para soportar esa prueba”, comentó el ministro.

Actualmente, más del diez por ciento de la población nicaragüense posee algún tipo de discapacidad.

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