Alfonso Dávila B.
Debo reconocer que vivo original regocijo como simpatía intelectual por la mejor noticia cultural dada a conocer recientemente, en que se señala que la Unesco declaró “Obra Maestra del Patrimonio Oral” a El Güegüense, y este reconocimiento debe ser valorado como una nota sobresaliente para esta obra teatral que ha merecido diversos comentarios de prestigiados intelectuales.
Vinculado a los estudios y comentarios expresados para este drama que, como lo define Unesco,” es una enérgica expresión de protesta contra el colonialismo, y sus tramas giran en torno a los encuentros entre las autoridades coloniales españolas y los indios nicaragüenses”, El Güegüense se ha reconocido como una pieza teatral de vieja data y junto a el Rabinal Achi son considerados de mucho prestigio intelectual.
Se han ocupado en presentar su valor cultural, nuestro poeta insigne Rubén Darío, el ilustre cubano José Martí y don Pedro Enrique Ureña. Estimo apropiado lo que publicó Martí sobre El Güegüense: “Es una comedia maestra en que con diálogos unas veces y con danzas otros, se cuentan a grandes risas con chistes picantes, las ingeniosidades, invenciones y astucias con que uno de los americanos de la tribu burló a un alguacil para que sufriera la pena de alguna supuesta o real bellaquería”.
Por su lado Brinton la pone como: “La única comedia original de interés indio conocida y con examen numeroso y citas oportunas demuestra que en espíritu, trazo, estilo y desarrollo la farsa es india pura y el lenguaje mestizo”. Con la lectura de El Güegüense resulta fácil distinguir el rol que desempeñan brillantemente el alguacil, siguiendo lo que realiza el escribano y lo demás corre a cuenta del Gobernador, lo propio de El Güegüense y lo que asumen Don Francisco y Don Ambrosio.
Se percibe en la obra teatral los idiomas náhuatl, mangue y español. El recordado Francisco Pérez Estrada, profundo en los estudios folclóricos, manifiesta con mucho sentido nicaragüense que El Güegüense tiene por objeto “Satirizar a las autoridades fiscales de la colonia por los impuestos que cobraban” y sigue Pérez Estrada analizando con buen criterio la autoría de tan prestigiada obra y afirma: “Si el autor desconocido no era seguramente ningún literato, pero debe haber tenido bastante cultura según su manera de expresarse, el autor del El Güegüense usa en forma experta y graciosa el castellano”.
Unos han expresado que el autor de esta obra que nos ocupa haya sido un comerciante criollo y el escritor y poeta Julio Valle Castillo garantiza que esta obra es muy civil y de fuerte crítica a la burocracia española y que El Güegüense en sí era un comerciante que en la obra resulta visible su ingenio, la gracia popular, la imaginación para no dejarse joder de los que cobraban impuestos que enriquecían la bolsa de los colonizadores.
Bien recuerdo que a mediados de la década del setenta formalizamos con altura y mucho talento larga polémica sobre el valor prestigio y contenido de esta singular obra teatral en ocasión de celebrarse el centenario de su descubrimiento, y en tal polémica estuvimos inmersos con sendos escritos en LA PRENSA y La Prensa Literaria, Francisco Pérez Estrada, Carlos Mántica, Jorge Eduardo Arellano, Alejandro Dávila Bolaños, Fernando Silva y este servidor.
Esto revela que El Güegüense es obra teatral que nos proporciona orgullo y hondo sentimiento patrio y que en este momento alcanza su momento cumbre. Agreguemos que El Güegüense se tradujo al italiano y esto fue por autoría del escritor: Franco Cerutti, de grata recordación.
El autor es jurista.