Operadores del Puesto de Mando en su jornada rutinaria.

El 118 acosado por llamadas “calientes”

Mientras los vagos atiborran las líneas para hacer propuestas indebidas a los operadores policiales, muchos capitalinos no logran comunicarse con el número de emergencias de la Policía Elízabeth [email protected] Empieza la noche ese 17 de noviembre, todo parece estar en calma. En una pizarra guindada en una esquina del centro de operaciones de Managua están […]

  • Mientras los vagos atiborran las líneas para hacer propuestas indebidas a los operadores policiales, muchos capitalinos no logran comunicarse con el número de emergencias de la Policía

Elízabeth [email protected]

Empieza la noche ese 17 de noviembre, todo parece estar en calma. En una pizarra guindada en una esquina del centro de operaciones de Managua están apuntados los casos relevantes ocurridos en el transcurso del día. La mayoría de los distritos está en calma, únicamente destaca un homicidio, uno de los oficiales aclara que fue un accidente de tránsito ocurrido en una de las calles del Distrito Cinco capitalino.

De pronto, empiezan las llamadas. “Aló, Policía, emergencia, es el operador 23, ¿en qué le servimos?”, por varios segundos Elvin Castro Mendoza queda a la espera, pero al otro lado del auricular ninguna persona le responde.

“Es hostigosa”, dice mientras es supervisado por el jefe del puesto de mando, subcomisionado Tomás Velásquez y el jefe de la Policía de Managua, comisionado mayor Carlos Bendaña.

En menos de cinco minutos, el operador recibió cuatro llamadas sin que alguien hablara al otro lado de la línea.

El operador Cristhian Aguirre recuerda una llamada poco usual que recibió en una ocasión a la línea de emergencia. “Necesito un hombre que me venga a hacer el amor”.

Era una voz femenina la que llamaba al 118, número de emergencias de la Policía Nacional en Managua. “La Policía no presta ese servicio”, recuerda Aguirre que le respondió, pero la mujer insistió “¿No podés venir vos? Yo vivo en …”

Como éstas, los operadores policiales de turno en el 118, o Centro de Emergencia de la Policía de Managua, reciben miles de llamadas todos los días.

Ulises Obando, es el operador 37, comenta con jocosidad que unos llaman para “desahogarse con los policías”. Son las llamadas calientes.

En otros casos escuchan feas palabrotas como: “¡Tu madre hijo de p… te vamos a matar!”, posteriormente cuelgan, dice Aguirre.

ATRASOS Y LIMITACIONES

La Policía de Managua ha sido muy criticada por la falta de respuesta para atender la famosa línea telefónica del 118 o el asterisco 118, pero los funcionarios lamentan que muchas veces una verdadera emergencia no es atendida debido a que los operadores están ocupados respondiendo a este tipo de personas.

Maritza Berríos Zapata, tía de Julio Domingo Berríos Martínez, asesinado la madrugada del lunes 21 de noviembre, a manos de supuestos pandilleros, en el barrio Waspam Norte, lamentó que tras ocurrido el crimen esperaron unas dos horas para que llegara la patrulla policial. Ellos pretendían entregarle a la Policía a “Cirilo”, un sospechoso que capturaron junto a vecinos y familiares, momentos después del hecho sangriento.

“Y dilataron en venir”, sostuvo Berríos Zapata.

Para brindar un mejor servicio a la ciudadanía y optimizar los recursos, los operadores de cada turno llevan un registro de las llamadas atendidas, así como una bitácora de las denuncias: la hora en que el Distrito atendió la llamada y el momento en que la patrulla atendió la emergencia.

Esto tiene como objetivo “mejorar la imagen” que tienen ante la ciudadanía, señala el jefe del puesto de mando subcomisionado Tomás Velásquez.

IDENTIFICADOR DE LLAMADAS

El centro de emergencia cuenta actualmente con una planta telefónica con identificador de llamadas, valorada en cuarenta mil dólares. Sin embargo, no funciona a toda capacidad pues para ello requieren de la instalación de fibra óptica y esto requiere la suscripción de un convenio con una de las empresas telefónicas existentes en el país.

Para ello seleccionan al personal idóneo, con un léxico adecuado, capacitación psicológica y mayor nivel académico. Antes “el más maleta, era asignado al puesto de mando”, dice Velásquez.

EL INICIO ES BÁSICO EN LAS INVESTIGACIONES

A criterio de los jefes policiales, la atención que un agente ponga en la denuncia puede ayudar a los investigadores en el terreno a efectuar una buena pesquisa de un caso.

El comisionado Carlos Bendaña, Jefe de la Policía de Managua, pone como ejemplo de lo anterior el crimen en contra de una joven perpetrado por su marido en agosto del 2003. La alerta que dio el operador en ese momento sirvió para seguirlo muy de cerca hasta determinar que era el principal sospechoso.

El esposo de la joven asesinada llamó al operador, quien detectó en su voz mucha tranquilidad, esto sirvió para orientar a los investigadores y descubrir que era el asesino.

“Si el policía (en el Puesto de Mando) está preparado puede servir para orientar al investigador”, señala Bendaña.

FINES DE SEMANA AGITADOS

Las llamadas aumentan a medida que avanza la noche. Las causas son diversas: pleitos de pandillas, accidentes de tránsito, delitos y faltas.

En la capital hay un millón 784 mil habitantes, según las estimaciones policiales, y el Puesto de Mando atiende al equivalente de un 25 por ciento de la población, esto significa que reciben un promedio mensual de más de 60 mil llamadas o sea unas dos mil llamadas diarias. Las autoridades policiales señalan que es un trabajo agobiante y provoca estrés entre los agentes que ahí laboran.

El jueves, viernes y sábado son los días de mayor demanda en las emergencia, desde que empieza la noche hasta dos a tres de la madrugada. El domingo el trabajo comienza desde horas de la tarde “porque los chavalos empiezan a tomar desde temprano”, apunta el subcomisionado Tomás Velásquez.

“Operador 37, buenas, noches”, contesta el agente policial, al tiempo que pregunta “¿Hay heridos de por medio? Correcto. ¿Dónde?” De inmediato pasa los datos a su compañero y le pide: “Teipialo (escribilo), accidente de La Racachaca, media cuadra al este”.

Esto significa ponerlo en la red automatizada, para que otros agentes al otro lado del Puesto de Mando realicen la comunicación radial de inmediato a las patrullas en las calles. Al momento se escucha al operador del radio decir: “Mandá un charli a La Racachaca”. El policía que no tiene radio lo hace por celular.

El jefe de la Policía de Managua señaló que aspiran a individualizar con una planta telefónica y una computadora a cada operador, pues en caso de situaciones relevantes todos se alteran.

LA ORDEN ES RESOLVER

En medio de las limitaciones la Policía trata de mejorar la imagen ante la ciudadanía. Y aunque el comisionado Carlos Bendaña, jefe de la Policía de Managua, prefiere no referirse a la cantidad real de patrullas con que cuenta para brindar el servicio en toda la capital, se conoce que a las limitaciones de combustible se suma que únicamente cuentan con cuatro camionetas en buen estado y unas 20 motocicletas destinadas meramente al servicio de vigilancia y patrullaje.

Y esa noche, pese a las limitaciones, los patrulleros debieron multiplicarse. En menos de media hora hubo que atender el accidente de tránsito en Altagracia, un robo frente a El Establo en la pista Suburbana, y una persona fue encontrada sin vida en Macaralí.

Las camionetas están destinadas a la cobertura de casos relevantes como los homicidios. “Si a los 15 minutos no atienden, la orden es hacer caos”, explica el subcomisionado Velásquez, esto representa llamar al jefe del Distrito para que resuelva, por orden del jefe de Managua.

La patrulla salió de la Ajax Delgado rumbo al barrio indicado, pero a la altura de los semáforos de la Tenderí, el conductor de un vehículo placas diplomáticas ignoró las sirenas y el semáforo al cruzar la luz roja e impactó contra la patrulla.

Bendaña lamentó que los conductores siguen sin hacer caso a las sirenas, lo que provoca accidentes, mayores gastos y más restricciones, pues la patrulla tuvo que ser reparada al día siguiente. Pese a todo, los patrulleros se movilizaron al sitio. Ya la guardia operativa del Distrito Cinco se había presentado al lugar. Se trataba de una muerte accidental de una anciana que vivía sola en su casa. Los vecinos del sitio manifestaron que contrario a lo que pensaban, la Policía tardó una media hora en presentarse al lugar.

Actualmente cuentan con siete plantas que consideran les brindan un servicio ágil y el asterisco 118. El problema se presenta cuando las llamadas caen en la parte que aún atienden con la planta vieja. De esas llamadas muchas se pierden debido a que la planta Cristhian Pérez, de la Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones (Enitel), a la cual están conectadas, tiene 1,500 metros de cables subterráneos dañados.

En fechas de invierno la situación es peor, pues al mojarse los cables las llamadas no se producen. “La gente dice que no la atienden”, por lo que a esa institución se le suma como mala atención, refiere Bendaña.

El jefe de Managua está esperanzado en que al instalar la fibra óptica se va a superar este problema.

A criterio del jefe policial la diversidad tecnológica también dificulta el trabajo, debido a que cuentan con muchos modelos de radio, pues reciben todo lo que les donan. Pese a todo el jefe del puesto de mando considera que el sistema de emergencia que poseen “es el mejor equipado” que existe en Managua.

EL PUESTO DE MANDO

31 agentes trabajan en tres turnos que relevan cada 18 horas

02 operadores en el 118

02 para el asterisco 118

02 operadores de radio que trabajan en tres turnos. Son relevados cada 18 horas.

10 radios bases para mantener comunicación con los Distritos, atención a patrullas, brigada de tránsito, sistema de emergencia (Sinapred) y dentro de poco tendrán comunicación con las empresas de vigilancia.

20 computadoras enlazadas en red con los distritos, excepto del Uno, Siete y Ocho. Esto sirve para intercambiar información por red automatizada.

UNA SERIA META

“Vemos esto como una empresa de servicio, y la meta es alcanzar la excelencia”, dice el sub comisionado Tomás Velásquez, jefe del puesto de mando del Centro de Emergencia de la línea 118, de la Policía Nacional.

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