Sandra Mina Gálvez, facilitadora judicial en Laurel Galán.

Mataron a su familia y ahora predica la justicia

Sandra Mina Gálvez, una destacada facilitadora judicial Tatiana Rothschuh AndinoCORRESPONSAL/RIO SAN [email protected] Era menudita, blanquita, bonita, introvertida; era una chavalita de 12 años, cuando los “contras” llegaron a su casa y vio cómo mataron a su cuñado Luis Gálvez. Bastaron las armas y el asedio morboso del cabecilla Julián Cañada Gutiérrez, alias “Mama Moncha”, quien […]

  • Sandra Mina Gálvez, una destacada facilitadora judicial

Tatiana Rothschuh AndinoCORRESPONSAL/RIO SAN [email protected]

Era menudita, blanquita, bonita, introvertida; era una chavalita de 12 años, cuando los “contras” llegaron a su casa y vio cómo mataron a su cuñado Luis Gálvez. Bastaron las armas y el asedio morboso del cabecilla Julián Cañada Gutiérrez, alias “Mama Moncha”, quien la amenazó con matarle a toda su familia si no se iba con él, para hacerla su mujer.

Un día escapó y retornó a vivir con los suyos, pero la desgracia estaba hecha. Después de la guerra, supuestamente efectivos del Ejército mataron a su padre, un hermano y a su compañero de vida.

Ahora Sandra Mina Gálvez puede relatar esa cruel historia, siendo una de los 47 facilitadores judiciales rurales del departamento de Río San Juan. Es parte del gran voluntariado que se ha comprometido con la justicia para mediar ante algunos problemas de la comunidad.

Como todos, es líder comunitaria y según Sandra sólo recibe los diez córdobas del pasaje para viajar de Laurel Galán a San Carlos y la alimentación en las capacitaciones que garantiza la Corte Suprema de Justicia

“Sufrí toda la guerra, fui la compañera de ‘Mama Moncha’, pero a la fuerza, era una niña y con ayuda de los jefes del Frente Democrático Nacional (FDN) pude escaparme, pero ese hombre siempre me hizo la vida imposible hasta que murió”, refiere Sandra.

Pero su calvario no terminó allí. Después de la guerra, viviendo con los suyos en la comarca La Manga, jurisdicción de Acoyapa, en Chontales, parte de una propiedad privada era disputada, y “esa gente que tiene reales paga para mandar a matar y por ese problema unos del Ejército de Santo Tomás secuestraron a mi papá, Sebastián Mina, pedían 200 mil córdobas, los consiguieron, pero ya lo habían matado”.

“También a mi hermano Clemente Mina lo mataron rafagueado y en un cuadro de beisbol mataron a mi compañero Eduardo Robleto”, aseguró.

Tras pasar por esa odisea, decidió abandonar el lugar con sus hijos y buscar mejor suerte en la comunidad Laurel Galán, en San Carlos, Río San Juan, donde rehace su vida. “Yo me dije: ¿tanto sufrimiento? Y no hallaba una ley que me amparara, pero sí había, era yo la que no las buscaba”.

Sandra goza de aprecio y respeto y ha recibido apoyo para ejercer su función, así lo destacan el coordinador y fiscal del Consejo Comunal, Silvio Sánchez y Filemón Moreno, respectivamente, durante la evaluación anual del Programa Facilitadores Judiciales Rurales.

MÁS DE MIL CASOS RESUELTOS

Eduardo Acevedo, promotor del Programa Facilitadores Judiciales Rurales, indicó que entre el 2003 a la fecha, los facilitadores han ejecutado mil 143 mediaciones en relación a lesiones leves, hurto, injurias y calumnias, pleitos vecinales, riñas familiares, pensión alimenticia, agresión a mujeres y otros problemas menores de cerca, caminos, daños al medio ambiente, a personas, arreglos de pago, entre otros.

El doctor Carlos Silva, juez local de San Carlos ha acompañado a los facilitadores en comarcas y cañadas, instruyéndolos sobre el reglamento y sobre los ilícitos menores que pueden resolver a través de la mediación previa.

Silva relató la labor de esos líderes judiciales además de dar respuesta a casos de violencia intrafamiliar, pleitos vecinales, a través del diálogo han contribuido a evitar también la carga en las salas judiciales.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí