Protestemos con eficacia

Raúl Solórzano M.

Las noticias traen siempre protestas contra las alzas en los costos de la energía dirigidas a las empresas de servicio público. El aumento en el precio del petróleo ha sido más que anunciado y éste seguirá subiendo continuamente debido a que el suministro mundial es limitado y que el respectivo consumo industrial ha subido por el enorme crecimiento del Asia. Por lo tanto no ganamos nada protestando contra el efecto y no la causa.

El consumidor se resiente y protesta y pide que no le aumenten sus tarifas porque no puede pagarlas, asunto que es verdad para los más pobres. Pero sus protestas están mal dirigidas. Los pequeños reciben subsidios y muchas veces no son afectados, pero también protestan. Quizás sería mejor si las organizaciones que los acompañan dirigieran su atención a dónde se puedan lograr soluciones verdaderas y permanentes. De nada sirve pedir que no se aumenten las tarifas cuando los costos de la generación eléctrica y todo lo que conlleva, son y serán afectados continuamente por las alzas mundiales inevitables. Pretender que los subsidios gubernamentales sean la solución es imposible en un país tan pobre como el nuestro y esto sólo produce un aparente alivio, porque al desviar recursos que pertenecen a otros sectores que lo necesitan a gritos se afecta, por ejemplo, a la educación y a la salud entre otros.

Por lo tanto el costo de la energía, los precios al consumidor y los precios del transporte tendrán que seguir subiendo para acomodar los aumentos en el precio del petróleo si no se toman las acciones correctas. Los aumentos afectarán a todo el desarrollo económico, industrial y comercial y por ende a toda la población, especialmente a los que viven en mayor pobreza.

Nicaragua desde hace muchos años deja correr millones y millones de dólares en sus ríos que se desperdician en el mar, en sus vientos que pasan sin ser usados y en su riqueza geotérmica. Estos recursos no se explotan a pesar de que en el país hay suficientes proyectos de energía renovable que ya están estudiados y están listos para desarrollarse. También existen buenas probabilidades de encontrar petróleo o gas cuyas inversiones necesitarán apoyo y leyes claras.

Con la participación de la iniciativa privada bajo un apoyo concentrado de todos los sectores del gobierno involucrados y que están obligados por ley a esto, se podría avanzar hacia una gran independencia de la importación de los combustibles a corto plazo.

Hay una gran oportunidad para que las protestas se concentren a empujar al INE, a la Asamblea Nacional y al Gobierno para actuar con rapidez y cambiar esta situación radicalmente. Para esto la burocracia no puede seguir haciéndose “la de a peso” al hacer casi imposible la inversión que es absolutamente necesaria. En su lugar necesitan convencerse que lo que nos conviene es abrir las puertas y quitar todas las trabas para evitar que los inversionistas empaquen y se vayan. Con esto se deberían comprometer los políticos que están en campaña actualmente.

Existen suficientes políticas energéticas, políticas de eficiencia, leyes e información sobre nuestros recursos y sólo falta la unidad en el propósito de empujar para que se produzcan las condiciones realistas que aliviarán esta situación lamentable en que nos encontramos. Pensemos que Nicaragua es un país rico en recursos.

Tenemos que actuar con inteligencia y rapidez para que las inversiones no se sigan yendo. Hay que saber entonces donde dirigir las protestas para lograr el cambio y así no seguir en la pobreza que aflige a la mayoría de los nicaragüenses.

El autor es ex Ministro de Enel y ex Presidente de la CNE (Comisión Nacional de Energía).

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí