Nobles animales

Mario Cruz Apéstegui Dice una conocida frase que el perro es el mejor amigo del hombre. Es por excelencia el animal más hacendoso que conocemos, noble como ningún otro. Muchos en nuestras casas compramos uno o lo más común, adoptamos u obtenemos por regalo de algún pariente o amigo. Los tenemos en casa o en […]

Mario Cruz Apéstegui

Dice una conocida frase que el perro es el mejor amigo del hombre. Es por excelencia el animal más hacendoso que conocemos, noble como ningún otro. Muchos en nuestras casas compramos uno o lo más común, adoptamos u obtenemos por regalo de algún pariente o amigo. Los tenemos en casa o en nuestros negocios por infinitas razones.

Los perros son animales sumamente inteligentes, de ahí que nos acompañan, nos ayudan en las tareas diarias, en tantos campos de la vida cotidiana, no concebimos nuestras vidas sin ellos. Les brindamos techo, comida, salud y nos recompensan con esa nobleza y fidelidad característica de ellos.

Unos meses atrás, tres hermanos nicaragüenses, capaces del don de razonamiento se hacen de armas tomar, en un pequeño y tranquilo pueblecito en Costa Rica llamado Monteverde, secuestran a todo el personal de un banco y sus visitantes, acribillan y asesinan a nueve hermanos ticos y dejan herido a uno.

No recuerdo haber visto ni oído en los medios de comunicación nicaragüenses tantos escritos como radiales y televisivos, que le dieran tanta cobertura. Tampoco recuerdo que el presidente Bolaños y el canciller Caldera exigieran explicaciones por lo sucedido.

Qué frustrante me resulta observar cómo gran parte de la comunidad tico-nica se ha pronunciado ante el reciente hecho del deceso del nicaragüense Leopoldo Canda (q.e.p.d.). Es incomprensible que alguien ajeno politice sobre el dolor ajeno, y me parece más inhumano que no se haya auxiliado a este muchacho.

Hago un llamado a la realidad y sobre todo a la conciencia, es hora de que los medios de comunicación y especialmente el entorno político dejen de fomentar esa vulgar y nefasta xenofobia que aqueja a ambas naciones.

Elevemos oraciones desde el fondo de nuestros corazones por tantos hermanos que realmente han sido víctimas de esta cruel, injusta e ignorante xenofobia.

Y como dice aquel rótulo en la frontera que nunca olvido: ticos y nicas, siempre hermanos.

Cartas al Director

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí