Mina Nelson
Nada más franco y contundente que lo expresado por el Embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli, en respuesta a los exabruptos del contralor Guillermo Argüello Poessy, cuya condición de alto funcionario público demerita con un lenguaje impropio y ofensivo, contra todo el que objeta su actuación deshonesta y parcializada.
Argüello Poessy utilizó al Consejo Superior de la Contraloría para emplazar a los diplomáticos norteamericanos, exigiendo que entregaran una lista de los delitos de corrupción que supuestamente ha cometido y que han motivado que Washington le cancelara la visa migratoria, con estricto apego a la ley que rige sobre la materia.
En declaraciones a los medios Trivelli acusó al contralor de usar su cargo para ayudar y encubrir a su amigo Arnoldo Alemán y a sus cómplices en la corrupción, así como de aprovechar su misma investidura para castigar a enemigos políticos.
El embajador Trivelli tiene su criterio bien fundamentado, en torno a los elementos de la política nicaragüense que han sacrificado al pueblo, y los que manipulan instrumentos legales para favorecer a los saqueadores del tesoro nacional. Unos son cabezas de la corrupción… otros, cómplices de los corruptos, lo cual es equivalente en materia delincuencial. Y Estados Unidos tiene el derecho de revocarle la visa a cualquier individuo en el mundo que se haga acreedor a semejante decisión, como es el caso de muchos funcionarios arnoldistas y sandinistas que denigran impunemente al país.
En abierta alusión al sistema judicial imperante en Nicaragua, el embajador admitió que todos los países sufren el mal de la corrupción, unos más, otros menos, pero señaló que en Estados Unidos existen leyes que se aplican para todos, y a quienes se les demuestre que incurrieron en esa clase de delitos, “se les agarra y se les mete al bote”.
El llamar pan al pan y vino al vino, es un acto de entereza que enaltece a los diplomáticos norteamericanos, sin que se les pueda acusar de injerencismo por decir una verdad que sólo ciertos malos nicaragüenses tratan inútilmente de ocultar, aunque ello implique seguir dañando la imagen de nuestro país ante la comunidad internacional.