Alexis González P.
He terminado de leer el libro la difícil transición en Nicaragua y he podido observar en él el liderazgo, el carisma y el amor de madre que representó doña Violeta, acompañada de su yerno el ingeniero Antonio Lacayo, quienes juntos hicieron el papel de madurez y de nacionalismo para poder hacer caminar a Nicaragua en la triple transición (pacificación, económica y democrática).
Estoy convencido que no se puede gobernar un país sin Dios en el corazón. Invito a quienes no hayan leído el libro a que lo hagan y descubrirán en él tantos detalles no contados, que les ayudará a moldearse el criterio de lo que ocurrió en las interioridades del gobierno de 1990.