Barbarie

Jorge J. Cuadra V. Escarnio, burla, crueldad, barbarie. Eso y más es lo que proyectó el civilizado señor Presidente de la República de Costa Rica, Abel Pacheco, cuando se permitió hacer chiste acerca del descuartizamiento de que fue víctima el ciudadano Natividad Canda Mairena, por dos feroces rottwailer, ante la mirada burlona de policías, bomberos […]

Jorge J. Cuadra V.

Escarnio, burla, crueldad, barbarie. Eso y más es lo que proyectó el civilizado señor Presidente de la República de Costa Rica, Abel Pacheco, cuando se permitió hacer chiste acerca del descuartizamiento de que fue víctima el ciudadano Natividad Canda Mairena, por dos feroces rottwailer, ante la mirada burlona de policías, bomberos y cruzrojitas, los que a pesar de haber podido evitar el grotesco y atroz acto, se limitaron a observar.

La pobreza llevó a Canda a la desarrollada y civilizada Costa Rica, donde encontró la muerte. Se dice que en Nicaragua, en los tiempos de la dictadura somocista, acostumbraban a encerrar a seres humanos en las jaulas de feroces tigres, para ser devorados ante la presencia del dictador y sus hijos. Pero Nicaragua dejó atrás esos métodos sangrientos que ahora Costa Rica trae a la actualidad.

¿Qué mérito tiene pasar por civilizado si se tiene alma de bárbaro? ¿qué importa que el señor Pacheco haya sido electo mediante elecciones democráticas, si se comporta como un auténtico Calígula en medio siglo XXI? Toda la compostura costarricense es pura hipocresía, que les ha servido para hacer fama de democracia, aunque en realidad se comportan como feroces racistas contra quienes llegan a hacer los trabajos que los tiquillos son incapaces de hacer, como levantar las cosechas, hacer de domésticas y todo lo que signifique esfuerzo físico y sudor.

La muerte atroz de Natividad Canda Mairena pesará sobre la conciencia del país entero, porque lejos de condenar la barbarie cometida, han tratado de justificarla sacando a relucir un supuesto récord criminal del ahora asesinado por dos perros rabiosos, sólo porque se atrevió a entrar a un predio baldío, cuyo cuidador le había permitido en otras oportunidades pasar la noche dentro del lugar. Costa Rica, el supuesto orgullo, es hoy por hoy la vergüenza de Centro América.

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