Una historia de guerras

Marlon Navarrete

Desde que Nicaragua alcanzó su independencia en 1821, de España y se convirtió en República, nuestro país ha tenido un largo camino de calamidad bélica, gracias a hombres inescrupulosos y llenos de odio.

En 184 años de vida como nación independiente, Nicaragua ha tenido 21 guerras o conflictos armados, es decir un promedio de una guerra cada nueve años y que ensangrentaron a nuestro pueblo, cobrando miles de vidas; no sólo de los bandos en disputa sino también de gente inocente, ajena al conflicto y sin culpa alguna, sacrificando la paz y el progreso económico.

En 1823 y hasta 1825 se dieron las guerras de la Juntas Gubernativas, que no resolvieron sus diferencias desde el poder político independiente recién obtenido.

En 1825 y hasta 1829 se dio una extensa guerra civil por el control de la Jefatura de Estado y ésta es conocida como la guerra de los jefes de Estado y se le recuerda por los actos de barbarie y de terror cometidos entre los contendientes y contra las personas.

En 1834 sucedió un movimiento revolucionario en Metapa, hoy Ciudad Darío, por el coronel Cándido Flores contra el doctor José Núñez, jefe de Estado. En 1844 hubo una invasión de Honduras y El Salvador contra nuestro territorio. En 1845 hubo un movimiento revoltoso en San Carlos y San Juan del Norte, de parte de Bernabé Somoza. Y en 1849 se acrecentó un movimiento guerrillero y revolucionario encabezado también por Bernabé Somoza, causando igual zozobra en la población, pero éste fue posteriormente ejecutado.

En 1851, León se lanzó contra Granada en una disputa por mantener el control de condición de capital de la nación, fue conocida como la revolución de León contra Granada.

En 1854 estalló la Guerra Nacional o guerra civil a la cabeza de Máximo Jerez y se dio entre democráticos y legitimistas, en medio de esta revolución aconteció la intromisión de William Walker y que hasta llegó a apoderarse de la presidencia, y en 1856 las naciones de Centro América entraron en ayuda de Nicaragua, creando el convenio de conciliación donde con todos los actores políticos unidos prevalecería un gobierno integrado por medio de una junta binaria o gobierno binario, y así Walker fue derrotado y desterrado de Nicaragua en medio de una guerra brutal y despiadada.

En 1863, Máximo Jerez acciona una guerra entre liberales y conservadores contra el presidente Tomás Martínez. En 1869 se gestó otro movimiento revolucionario con Máximo Jérez y Tomás Martínez al frente.

En 1893 estalla la revolución liberal de Santos Zelaya y entra triunfante a Managua y en el mismo año, el 24 de diciembre, se inicia la guerra contra Honduras. En 1896 se da una guerra entre liberales de oriente por el control del poder. En 1897 el general Ignacio Paiz se rebela a Zelaya e inicia una revolución, pero fracasa. Lo mismo aconteció en 1899 con Juan Pablo Reyes que se rebeló también contra Zelaya en otra guerra.

En 1907 sucede otra guerra contra Honduras y El Salvador, donde triunfa Nicaragua y los somete. En 1909 se da la última insurrección contra Zelaya y con el apoyo de Estados Unidos éste es derrocado del poder no sin una sangrienta guerra entre zelayistas y revolucionarios.

En 1912 acontece la guerra del general Luis Mena, conocida como Guerra de Mena contra la Asamblea Constituyente y se da el primer desembarco de tropas norteamericanas.

Entre 1926 y 1933 se da otra guerra civil entre líderes liberales y conservadores con la presencia de tropas de Estados Unidos, aquí es donde aparece el general Sandino en lucha de guerrillas en Las Segovias, combatiendo la ocupación extranjera.

En 1954 se da una sublevación contra el general Somoza García y corre la sangre de nuevo, y en 1979 acontece la revolución sandinista e inmediatamente después sucede la guerra, entre la contrarrevolución o Resistencia Nicaragüense y el Gobierno sandinista que duró de 1980 a 1990.

Las revoluciones más destacadas han sido la de Zelaya y los sandinistas, pero en todos los conflictos armados que ha tenido Nicaragua ha prevalecido el mismo sufrimiento en el pueblo e inevitablemente se violentan los derechos y libertades y eso ha sido común en todas las épocas de guerra donde se suprimen la libertad de pensamiento, de prensa, de expresión, de reunión, de movilización y se dan confiscaciones de propiedades, monopolios a favor de particulares para enriquecer a unos pocos, pena de muerte o ejecuciones ilegales, exilio, destierro, persecución política, persecución religiosa, manipulación de la educación y destrucción de la economía.

Nos han gobernado 14 militares, 13 generales y un coronel, así como nueve comandantes en una Junta de Gobierno. A este ritmo de guerras en nuestra historia es imposible que un país por muy rico que sea, desarrolle y progrese con estabilidad permanente. La paz es y será un desafío.

El autor es ingeniero.

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