La llave del éxito de Carlos Condorelli, el CFO de la multinacional del acero Tenaris, no tiene secretos: pasos seguros dirigidos hacia un norte claramente definido. Con ese modelo, que los analistas tildan de conservador, Condorelli aporta una base financiera sólida al crecimiento del gigante de origen argentino. “Nuestra mayor contribución ha sido lograr alinear las distintas funciones financieras a la estrategia de la compañía”, dice Condorelli. “En ese proceso se incluyen desde la creación de un ambiente de reportes y una relación con el mercado transparente, hasta proveer los instrumentos financieros que los diferentes negocios requieren”. Con una deuda neta equivalente al 27 por ciento de la capitalización y un Ebitda estimado en US$800 millones para el 2005, el esquema financiero no prevé cambios.
El Ebitda (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization), se obtiene a partir del estado de pérdidas y ganancias de una empresa: es la utilidad antes de descontar los intereses, las depreciaciones, las amortizaciones y los impuestos.
Condorelli consolidó un perfil de riesgo bajo al tiempo que Tenaris diversificaba mediante compras su presencia en mercados clave. “Tenaris tiene una ubicación estratégica de sus activos en el mundo para acercarse a los mercados y para mejorar la ecuación de costo total”, dice Roberto Fraga, del departamento Business Risk Services de Ernst & Young. Contar con operaciones en Argentina, Canadá, Italia, Japón, México, Venezuela, China y Rumania también le permitió a Condorelli diversificar su acción financiera y arbitrar costos según los países. “Son muy hábiles para colocar los activos en lugares donde las tasas de impuestos son más favorables”, dice Lucrecia Tam, analista de Deutsche/Ixe. “Con eso, redujeron la tasa de tributos de más del 40 por ciento al 32 por ciento”.
Para disminuir el riesgo del tipo de cambio en los países que opera, la empresa impulsa contratos a término mayoritariamente en dólares. Además, en algunos casos la empresa convierte a tasa fija los préstamos tomados a tasa variable con la contratación de swaps de tasas de interés para deudas a largo plazo como cobertura parcial de futuros pagos de interés. La desconcentración de clientes es otra clave. Pemex, su principal cliente, absorbe sólo el 11 por ciento de sus ventas.
Esos éxitos son hijos de la fusión de las tres productoras de tubos sin costura de la Organización Techint —la mexicana Tamsa, la italiana Dálmine y la argentina Siderca— en el 2002. De esa fusión nació Tenaris. “Gran parte de los objetivos se han cumplido”, dice Condorelli.
La liquidez accionaria de Tenaris, que cotiza en Nueva York, Milán, Buenos Aires y México, lo refleja: el volumen promedio diario pasó de US$ 3 millones en el 2003 a US$23 millones en el primer semestre del 2005. Éxitos que marcan hitos en un recorrido sin prisa. Y sin costuras.