- Diriangén, un club muy compacto
Francisco Jarquín [email protected]
El equipo de Masatepe se jugará la vida con el Diriangén en partidos de ida y vuelta, en una semifinal que se podría calificar sin temores, como la más reñida del Torneo de Apertura, pues la diferencia y antecedentes inmediatos entre estos clubes no fueron categóricos.
Los masatepinos han mejorado su juego a base de toques y más orden en la media, algo que fue una de sus debilidades pero ahora lo han convertido en una de sus mejores virtudes porque lo combinan con la velocidad de Samuel Padilla, Wilber Sánchez y Carlos Zambrana.
Con la media más ordenada, se nota más la labor de Víctor Carrasco y Hamilton West, en la distribución de balones que les ha permitido crear más opciones, aunque a ratos padecen del peor mal que pasan todos los equipos: la falta de producción.
“Estamos claros que Diriangén es un equipo compacto y ha mejorado su juego en los últimos partidos. Además, cuenta con un personal que resuelve, incluso viniendo de la banca. Será una serie difícil”, dijo el técnico de Masatepe, Glenn Blanco.
En medio de esa capacidad de los diriambinos, estos clubes escenificaron dos juegos en la fase regular que podrían ofrecer un parámetro de lo emocionante que estaría el desafío el domingo en San Marcos y el 27 de noviembre en Diriamba.
Diriangén ganó 1-0 a Masatepe el primer juego con un golazo de Dante Segovia, uno de esos que jamás se olvidan por los altos kilates de manufactura. Pero también se notó un partido en el que Masatepe mostró un buen futbol, sin llegar a más.
En el segundo juego, Masatepe se impuso 2-1 con goles de Samuel Padilla y Víctor Carrasco, mientras Carlos Novoa marcó por Diriangén, en un encuentro opacado por las condiciones del terreno fangoso pero que exhibió a unos masatepinos sin complejos ante un rival siempre difícil.