Roman, Times, serif»>Editorial
Herramienta de comunicación y libertad
Este año Internet cumple una década de funcionar como recurso económico, aunque sus fundamentos teóricos y práctica comenzaron desde 1960, como uno de los controles del espacio en la lucha que libraban las dos grandes potencias mundiales. Por eso se le llama ahora a Internet “la fruta dulce de la guerra fría”, ya que es una de las secuelas más importante de aquellos años de alta tensión.
Es asombrosa la rápida extensión alcanzada hasta convertirse en lo más valioso de la revolución informática, como lo demuestra el hecho de que The Economist colocara el tema Internet como portada de su última edición. De hecho Internet es el más versátil, ubicuo e instantáneo procedimiento de que dispone la globalización. Su uso se ha hecho indispensable en el periodismo, banca, ciencia, dibujo, arquitectura, ingeniería, medicina, literatura, historia, comercio y finanzas, etc.
No es exagerado afirmar que ahora hay dos tipos de personas: las que utilizan Internet y las que no lo aprovechan, lo que es fácil de reconocer por el tipo de material que producen. En el primero hay más investigación, más conceptualización, más antecedentes, y el segundo luce superficial. Así como las computadoras fueron las protagonistas tecnológicas de los años ochenta en la actualidad ese puesto corresponde a las telecomunicaciones digitales.
No obstante, es difícil entender el significado de una nueva tecnología, porque además de complicadas sus características hay que dominar el vocabulario que las distingue. Para aprovechar Internet hay que saber lo que significa web site, browser, homepage, www., HTLM, TCP/IP webcam, etc. Tener a mano un vocabulario de estos términos, es indispensable.
Ante esta maraña de términos muchos se preguntan si vale la pena estar conectados a Internet. La contestación es un rotundo sí. Más temprano que tarde todas las asociaciones e instituciones estarán presentes de alguna manera en el registro de Internet. Por eso es que LA PRENSA ha querido compartir con sus lectores esos adelantos desde el primer momento, publicando manuales operativos y una sección especializada permanente, aparte de que nuestra página web trata de cubrir el papel correspondiente y estamos procurando su desarrollo.
Por ahora Internet sirve para disponer de direcciones y acceso a bases de datos, descargar ficheros, adjuntar documentos, acumular y calificar datos, participar en “chateos”, mandar y recibir correspondencia al instante, buscar contactos con nuevas amistades, comprar y vender, presenciar entrevistas en vivo, conocer el perfil de personajes públicos, acceder a grandes bibliotecas, informarse sobre los cambios en las bolsas de Nueva York y otros centros financieros mundiales, conocer el precio diario del córdoba. Y a todo eso se agrega la conexión con celulares, teléfonos fijos o móviles, televisión, cable y conexión aérea con antena, avisos de citas y compromisos, etc.
Una estimación conservadora asegura que hay más de doscientos millones de usuarios de Internet y alrededor de sesenta mil servidores, muchos de ellos capaces de emplear idiomas al gusto del cliente. Sin embargo, todo este extenso y atractivo menú tiene sus limitaciones y peligros. Por ejemplo, se llena el buzón de mensajes indeseados que terminan por bloquear la entrada y producen cuellos de botella. También se sufre el problema de las cepas de virus y gusanos, además de la caída inesperada de la red, sobre todo si hay prácticas monopólicas. En Nicaragua se sigue cobrando hasta cincuenta dólares mensuales por un servicio lento. El nuevo servidor de fibra óptica que anuncia Enitel podría mejorar esta situación, aunque la nueva frontera es la transmisión aérea. Y también está el lado negro de este negocio que son las innumerables secciones de pornografía que están al alcance de los menores, lo mismo que agentes que promueven el delito y estafan a incautos.
¿Por qué Internet llegó a propagarse tan rápidamente? Primero porque no arrancó como un negocio, sino como un servicio patriótico que evitaba que una catástrofe borrase la base datos acumulados mientras una red extensa e interconectada los conservaba. Luego porque hubo inversionistas creativos que compartían información y tomaron riesgo al modernizar los recursos del país.
De modo que es imperativamente necesario evitar que Internet caiga bajo el control de organismos internacionales dominados o influidos por los gobiernos autoritarios, que someterían a censura —tal como se hace en Cuba y en China— a esa maravillosa herramienta de comunicación y libertad.