- Lleva 62 años de mofar a políticos
Miguel Flores/Corresponsal
MASAYA.- Nuevamente la sátira se apoderó de las calles de Masaya con el Torovenado El Malinche, que recorrió más de 30 cuadras representando la vida del leñador, parteras de Monimbó y expresiones culturales de la “Capital del Folclor Nicaragüense”.
Silvio Castro ayer cumplió 20 años de bailar disfrazado como el Indio del Torovenado de doña Carmen Toribio, y dice burlarse de los políticos. Este año andaba un mensaje alusivo a “Panamá pide a Alemán”, que llevaba impreso en la espalda y recorrió más de 30 cuadras.
“Nosotros aprovechamos el Torovenado para decir lo que pensamos de los políticos y es la mejor manera de expresarnos en las calles”, expresó Castro.
Doña Asunción Gaitán Alvarado, con 72 años de vida, de los que ha dedicado 52 a vestirse y bailar representando al indígena monimboseño, dice que lo hace porque quiere preservar la tradición y cultura de Masaya. Esta mujer comenzó a bailar desde muy joven, y dice que lo hará hasta su muerte.
62 AÑOS DE TRADICIÓN
Martha Toribio, encargada del Torovenado El Malinche, asegura que este año se celebran 62 años de sacar el baile a las calles siguiendo la tradición que heredó de su abuela doña Carmen Toribio (q.e.p.d.), quien lo rescató pagando promesas por favores y milagros recibidos del patrono de los masayas, San Jerónimo.
“Lo hacemos en promesa al Santo Patrono y mi abuela lo retomó porque San Jerónimo la curó de muchas enfermedades e hizo hincapié en lo tradicional”, explicó.
En esta ocasión participaron más de 500 disfrazados y se premió a los disfraces tradiciones y las comparsas, como la serpiente emplumada y mujeres moteteras de Monimbó, y el indio. Asimismo señaló que el montaje del baile cuesta 200 mil córdobas.
SIGNIFICADO
Este baile es una burla de los indígenas y lo hacían para ridiculizar a los españoles en tiempo de la colonia. El toro representa al español bruto y altivo; y el venado es el indígena inteligente y sagaz; mientras que El Malinche recuerda la celebración de los antepasados, quienes salían a las calles disfrazados con ramas de malinche.