- La banca centroamericana muestra una velocidad bastante menor que la del resto de Latinoamérica. Aunque hay excepciones como el General de Panamá y el salvadoreño Cuscatlán
Felipe Abarca Z.
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A otro ritmo
| La banca centroamericana muestra una velocidad bastante menor que la del resto de Latinoamérica. Aunque hay excepciones como el General de Panamá y el salvadoreño Cuscatlán |
Felipe Abarca Z.
Si se le compara con el resto de las instituciones bancarias latinoamericanas, sin duda la velocidad de la banca centroamericana es otra. Y no sólo porque en 2005 sus activos, depósitos y colocaciones aumentaron en torno al 10 por ciento —un tercio de lo que aumentó en el resto de la región—, y sus utilidades se incrementaron un 31 por ciento, menos de la mitad comparado con sus pares de América Latina. Incluso destacados bancos, como el panameño del Istmo, no alcanzaron a pelear su entrada al Ranking de los 10 Mejores de Centroamérica, porque simplemente todavía no entregan su información a junio de este año. Nada nuevo en una subregión donde aún subsisten problemas de transparencia ya superados en otros países latinoamericanos.
Sin embargo, pese a estas deficiencias, Centroamérica también tiene interesantes exponentes. El panameño General alcanza el primer puesto. Por su parte, el Cuscatlán mantiene su segundo lugar del año pasado, y, a punta de adquisiciones regionales, estaría a tan sólo US$500 millones en activos de alcanzar al Banistmo, el más grande de América Central. Todos éstos son actores consagrados, algunos incluso dentro de los 25 Mejores de América Latina. Para el resto, es necesario elegir con pinzas. Así, otro interesante competidor es Banex, de Costa Rica, reconocido por su exitosa transición de un banco enfocado en comercio exterior —uno de los negocios bancarios típicos en América Central— a la banca retail.
Si bien negocios tradicionales como el de divisas y remesas seguirán siendo clave para los bancos centroamericanos, la regionalización de algunas de las principales instituciones bancarias ya está comenzando a abrir el juego para una competencia bancaria en nuevos segmentos. Se trata de una incipiente mayor oferta de créditos hipotecarios y de consumo. Por ejemplo, comparando los primeros ocho meses del 2005 con el mismo período del año anterior, en Costa Rica los préstamos hipotecarios aumentaron en un 10 por ciento. Este renacer bancario es explicado en gran medida por la mayor liquidez, la caída de las tasas de morosidad, y, por cierto, por una banca más agresiva. Aunque todavía faltan bastante más empuje y marketing financiero para ir a la misma velocidad del resto de la región.