Uno de los bastiones de la felicidad es el funcionamiento adecuado de la autoestima. Según la licenciada Azucena López, Directora de orientación sicológica de la UNAN-Managua, el uso inadecuado de la autoestima, también puede ser causa trastornos de la personalidad, ya que muchas veces sobrevaloran su autoestima y lo reflejan con actitudes prepotentes, egocéntricas, indiferentes, queriendo reflejar rasgos de madurez y seguridad, sin embargo, realmente su autoestima está funcionando de manera inadecuada, lo cual trae como consecuencia que las demás personas se alejen, o no quieran relacionarse con ellas porque no se sienten bien a su lado.
En cambio, la baja autoestima tiende a generar depresión y ansiedad. Si nos sentimos significativamente carentes de eficacia y valor, casi con seguridad sentiremos que la existencia es aterradora e infructuosa.
Por otro lado, si bien una buena autoestima es sólo uno de los elementos necesarios para alcanzar la felicidad y no garantiza la felicidad en sí misma, el hecho de tener un elevado nivel de confianza en sí mismo y respecto de sí mismo, se encuentra íntimamente relacionado con la capacidad de disfrutar de la vida y hallar fuentes de satisfacción en nuestra existencia.
Para López, la felicidad depende tanto de lo vivible en el ambiente de cada uno, como de la habilidad de cada cual para vivirlo.
Hay quienes logran ser inmensamente felices en condiciones adversas y también quienes son incapaces de serlo aun cuando tienen razones para sentir felicidad y satisfacción.