Harvey Jiménez Montalván
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Seguridad ocupacional en la construcción
Harvey Jiménez Montalván
Nicaragua se está enfrentando a los desafíos del libre comercio, y cada vez más se hace necesario estar interconectado y tener una gran gama de actividades productivas más especializadas en el sector construcción, el cual ha venido resurgiendo en los últimos años. Sin embargo, la máquina no sustituirá al ser humano, lo que ha lleva a que en muchos países de Centroamérica se avance en materia de salud ocupacional.
El sector de la construcción en los últimos años se ha visto vestido por cascos de colores vistosos, chalecos reflectivos, rótulos de seguridad y prevención, cintas y barricadas, y demás signos externos, los que indican que en el proyecto se trabaja con seguridad.
Sin embargo, han sido muy pocas las empresas constructoras que toman en serio el tema de seguridad ocupacional. Los accidentes continúan ocurriendo y siguen muriendo trabajadores de la construcción, en actividades donde se ha subestimado su peligrosidad, o porque imperan los criterios de que urge terminar lo más pronto posible y cada minuto que se pierde cuesta dinero.
La ausencia de políticas de prevención de accidentes y la falta misma de la cultura de la honesta supervisión de la obra, han ocasionado sufrimiento y dolor en familias nicaragüenses.
A estos hechos, los cuales algunos calificarían de inevitables, es necesario enfrentarlos de la única forma correcta; con planeación, prevención y capacitación, puesto que la seguridad no se hace creando nuevos reglamentos, multas o despidos.
Si el problema se afronta de manera compartida con responsabilidades distribuidas, probablemente las fatídicas estadísticas disminuirán a corto plazo. Esto permitirá ejecutar un proyecto con menos riesgos laborales, en donde cada uno de sus actores, tanto como el dueño de la obra, la empresa constructora, el personal técnico y los trabajadores en general, asuman el reto de planear, practicar y retroalimentar la prevención de accidentes como un método de evaluación continua.
La realidad es que en Nicaragua, el desconocimiento de las normas sobre las medidas que deben ser empleadas para el adiestramiento y la preparación de los obreros y la ausencia de una cultura de protección del empleado, han hecho que nuestro país tenga índices altos de accidentes y daños a la salud y el medio ambiente, no sólo en el campo de la construcción sino en otras actividades y sectores, como el caso del indebido uso de químicos en la agricultura y actividades industriales del país.
Muchas empresas constructoras se ven en la obligación de tener departamentos y oficinas responsables de la seguridad ocupacional de sus trabajadores y cobertura de pólizas de seguro, simplemente porque así lo solicita o exige el dueño de la obra a través del tipo de contrato firmado, considerando la seguridad ocupacional como un gasto y no como una responsable inversión.
Por el contrario, resulta interesante saber que las grandes empresas constructoras que se sienten capaces de competir para licitaciones internacionales deben tener índices o estadísticas bajas en cuanto a accidentes laborales, puesto que ésta será una exigencia de cualquier empresa para lograr obtener un subcontrato.
Las mejoras en el lugar de trabajo en cuanto a la seguridad, el uso de procesos de producción menos contaminantes, los procedimientos de gestión del riesgo, la planificación de las emergencias y la capacidad de respuesta, el tratamiento de los desechos peligrosos, y en general cualquier mejora en las medidas técnicas y normativas para evitar la contaminación del aire, el agua y el suelo, son medidas que forman parte de los objetivos de seguridad y salud en el trabajo que pueden beneficiar no sólo al ambiente nacional sino mundial.
Las obras de construcción y edificación deberían diseñarse, planearse, prepararse y realizarse de forma adecuada y sistemática para prevenir lo antes posible los peligros que puedan suscitarse en el lugar de trabajo, tomando en cuenta la seguridad y la salud de los trabajadores, utilizando materiales y productos apropiados, y empleando métodos de trabajo que protejan contra los efectos de agentes químicos, físicos y biológicos.
Los responsables de la elaboración y planificación de un proyecto de construcción deberían recibir informaciones sobre seguridad de los trabajadores de la construcción durante el diseño y la planificación del proyecto, de conformidad con las leyes, reglamentos y la práctica nacionales.
Los empleados deberíamos tener el derecho y el deber de participar en el establecimiento de las condiciones seguras de trabajo, y de expresar nuestra opinión sobre los procedimientos de trabajo relacionados con nuestra seguridad y salud.
En términos generales tenemos un enorme reto en el sector construcción, el cual estamos en la obligación de adecuarlo a nuestras oportunidades y necesario desarrollo del sector.
El autor es ingeniero civil.