Luis Alberto Mayorga F.
Con la llegada a nuestro país del turismo, fenómeno que ha venido a mejorar la economía de Nicaragua en gran manera, hay que tomar en cuenta la importancia que tiene la protección y conservación de la materia prima que poseemos para trabajar en el sector turismo. En la mayoría de los casos el turista busca descubrir lo propio que cada país posee en sus raíces culturales; ya que esto es lo nuevo para él y causa interés por el país. Lamentablemente gran porcentaje de la población nicaragüense hace caso omiso a esto.
Cada vez es más frecuente apreciar en los comedores de hogares de nuestro país sodas, hamburguesas, pizzas, hot-dogs entre otros alimentos usurpando el lugar que por generaciones ocuparon nuestro rico pozol, chicha, nacatamal, tamal de elote, indio viejo, gallo pinto, etc. El turista está hastiado de consumir alimentos transnacionales y en su mayoría sintéticos como ya los antes mencionados.
¿Por qué no mostramos la gran riqueza que posee nuestra gastronomía, ofreciendo nuestros cientos de ricos y tradicionales platillos?
Otro caso idéntico es el de Halloween. ¿Cómo puede ser posible que millones de nicaragüenses no tengan aprecio y sepan valorar el gran caudal cultural que poseen los mitos y leyendas nicaragüenses, y que en cambio hagan gala de adoptar celebraciones de origen extranjero y extrañas a nuestra cultura?
Es de suma importancia que promocionemos lo nuestro, no nos olvidemos de aquellos elementos parte de nuestra cultura que la hacen tan atractiva para el turista. Tomemos como excelente ejemplo acciones como la tomada por la ciudad de León que con la creación de un museo y la celebración de un carnaval de mitos y leyendas leonesas, ha contribuido a mostrar a los turistas y a la población en general la riqueza cultural que posee.
No nos inundemos de extranjerismo, debemos sentirnos orgullosos de nuestra identidad cultural.