Fátima Zapata
Siempre leo el Diario LA PRENSA y me gusta el hecho de encontrar mucho profesionalismo y ética en lo que leo; sin embargo hoy (el lunes 31 de octubre) me he quedado asombrada de cómo el editor en jefe ha dejado pasar un artículo tan fuera de lugar como el del periodista Octavio Enríquez (Boda masiva en iglesia evangélica).
Y el problema no es tanto lo fuera de lugar sino el espíritu de burla que transpira su escrito. Si para él, el matrimonio no pasa de ser un acto irrisorio habemos muchos para los que no es así.
Además burlarse de toda una ceremonia incluyendo a los contrayentes y al mismo pastor, a quien se refiere como “un hombre pequeño y calvo que vestía de saco y corbata”. No veo la necesidad, sin pensar en burla, de este comentario.
El artículo “Boda masiva en Iglesia Evangélica” me ha parecido lo más desproporcionado y vulgar que ha podido publicar su Diario. Burlarse de la fe de muchos ¿en un afán de qué? Creo que no tiene sentido y también creo que los participantes de quienes se habló merecen una disculpa pública tal como hizo pública su pesada opinión con máscara de noticia.
Nota del redactor
L le aseguro a la señora zapata que no ha sido mi interés burlarme de las parejas mencionadas en la nota informativa, cuyo compromiso me parece muy respetable. Simplemente he contado lo que vi —incluyendo la descripción física del pastor y el acto—, y lo que uno ve muchas veces provoca reacciones en contra y a favor como usted misma puede comprobar en otras cartas que me han enviado.
De todos modos le agradezco su comentario, pero quiero dejar claro que el respeto va primero y no veo en ninguna línea la vulgaridad que asegura tiene la crónica.
Octavio Enríquez