Carlos René Ramírez
Una institución de crédito agrícola para el pequeño y mediano productor que verdaderamente persiga un desarrollo en dicho sector, debe estar estructurada así:
1. Perseguir a través de un financiamiento oportuno y adecuado en estrecha armonía con una vigorosa asistencia técnica, elevar la productividad del pequeño y mediano productor, aumentar la producción de su finca e incrementar, consecuentemente, sus ingresos, mejorar su nivel de vida y convertirlo en sujeto elegible del crédito bancario.
2. Impulsar la asistencia técnica de carácter masivo a través de la coordinación interinstitucional. Planificación más racional de las parcelas y promover la diversificación.
3. Los usuarios deben estar comprendidos en los siguientes parámetros: Que trabajen directamente con ayuda de sus familiares y si usan mano de obra debe ser estacional. Que residan permanentemente en sus fincas o cerca de ellas. Que tengan los factores de trabajo y honradez. Que su capital no exceda de un límite máximo.
4. Esta institución debe contener algunos estamentos: Planeamiento y asistencia Técnica; Crédito y supervisión, Recuperaciones, Programas especiales, Cooperativismo.
5. Además del financiamiento a corto plazo para los cultivos anuales preferentemente, granos básicos, etc. otorgar crédito hasta cinco años de plazo para instrumentos agrícolas, pequeña maquinaria como desgranadoras, arados, cultivadoras, carretas, bueyes, sementales, y hasta dos vacas por familia para el consumo de leche en el hogar.
6. Siembras de cultivos permanentes, como árboles frutales, hasta por 8 años de plazo. Construcción de pozos, pilas, sistemas de riego y drenaje hasta 15 años de plazo. Construcción de viviendas o ampliaciones en las fincas del productor, hasta por 15 años de plazo.
7. Promover, organizar, capacitar y financiar cooperativas regionales con alto número de asociados, pudiendo proveerles un gerente o administrador por un período no mayor de dos años, para fortalecer su autosostenibilidad y reembolsar su costo al generar excedentes.
8. En el inicio esta institución puede tener algunas oficinas regionales en algunas cabeceras departamentales que lo justifiquen por su densidad de producción agropecuaria o industrial, considerando el costo, debe ponerse énfasis en la formación de cooperativas regionales, para que en un mediano plazo, y con auténtica gestión empresarial, puedan convertirse en las ventanillas de esta nueva institución de crédito estatal y así irradiar el financiamiento hacia los sectores rurales a menor costo y en manos de los propios productores.
9. Promover proyectos piloto en ciertos lugares que no sean receptivos a cooperativas para los mismos productores se organicen, bajo la asistencia de este ente, y debidamente capacitados y formados en comités comarcales, puedan manejar el crédito en conjunto y otorguen y recauden estos financiamientos. Hay una extraordinaria experiencia en el Proyecto Puriscal, promovido por el Banco Nacional de Costa Rica.
10. Tener un cuerpo de supervisores para garantizar el buen uso y recuperación del crédito
El autor es experto en cooperativismo agrícola.