Necesidad de ambos

Douglas Carcache

Nicaragua no puede evitar que las autoridades costarricenses impongan leyes drásticas contra los inmigrantes, pero el gobierno nicaragüense podría negociar mejor el envío de trabajadores nicas al país vecino en las épocas de cosechas.

Los migrantes que más rechazo sufren son jornaleros, por lo general de origen campesino, que van por temporadas a trabajar a las plantaciones agrícolas de Costa Rica, donde los empresarios les necesitan de verdad, si no, no les contratarían aún sabiendo que están indocumentados.

La pregunta del ex presidente costarricense Oscar Arias publicada en un diario de ese país, “¿qué sería de nuestra economía sin los nicaragüenses?”, es clave en momentos que los legisladores ticos tratan de criminalizar a los inmigrantes para aplicarles leyes más duras, como si fueran una bandada de forajidos que ha llegado a saquear el país ajeno.

La mayoría de migrantes nicas van a Costa Rica porque necesitan trabajar y entran indocumentados porque les resulta difícil conseguir una visa tica o carecen de la cédula de identidad nicaragüense para obtener al menos un pasaporte.

Transgreden leyes migratorias, es cierto, por la necesidad de ganar algo para subsistir, no porque pretendan cometer otros delitos. Lo ideal, claro, es que los nicas lleguen legal a Costa Rica y por eso pregunto qué han hecho los gobiernos de ambos países para facilitar la transferencia de mano de obra.

Sé que los ministros del Trabajo han tenido varias reuniones en los últimos años, pero los hechos indican que sus acuerdos, sobre contratación de trabajadores nicas en Costa Rica, han tenido poco efecto, porque el cruce de indocumentados persiste y el de rechazados también.

Entre 15 y 20 nicaragüenses son expulsados cada día por la ruta Los Chiles-San Carlos, según datos de las autoridades de Nicaragua. Son 6,800 los nicas indocumentados que rechazó Costa Rica en los primeros nueve meses de este año.

Para el gobierno nicaragüense debería ser primordial la negociación a favor del empleo temporal de miles de emigrantes en Costa Rica, ya que en el año 2004 Nicaragua recibió 132 millones de dólares en remesas desde el país vecino, según informes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Si el nica en Costa Rica envía en promedio 900 dólares por año (US$75 por mes), significa que más de 146 mil de esos migrantes contribuyeron con la economía de Nicaragua en el 2004. Queda sin contar el dinero que trabajadores temporeros trajeron en su bolsa al retornar.

Al gobierno costarricense igual le conviene negociar la entrada de nicaragüenses porque, como han dicho empresarios de ese país, sin esa mano de obra inmigrante perderían parte de las cosechas de café o frutas. El sólo hecho de que los nicas hayan mandado 132 millones de dólares en un año, prueba de que a Costa Rica llegan a trabajar y también ayudan a mover la economía de ese país porque producen y consumen.

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