- Han muerto 2000 soldados estadounidenses
Por Olivier KnoxWASHINGTON / AFP
La inculpación del principal asistente del vicepresidente estadounidense Dick Cheney reabrió el explosivo debate sobre los argumentos de la Casa Blanca para justificar el inicio de la guerra en Irak.
El conflicto, cada vez más impopular, ha dejado 2,000 soldados estadounidenses muertos y 15,000 heridos, y ha contribuido al derrumbe de los índices de aprobación del presidente George W. Bush, que se encuentran en el nivel más bajo desde el inicio de su gestión en 2001.
El viernes, la Casa Blanca sufrió un nuevo golpe con la inculpación de Lewis Libby, mano derecha de Cheney, que podría ser condenado a hasta 30 años de cárcel si es hallado culpable de filtrar a la prensa el nombre de una agente secreta de la CIA, presuntamente en represalia porque el esposo de esta acusó al gobierno de tergiversar informes de inteligencia para justificar la guerra.
Bush justificó la invasión de Irak en marzo de 2003 ante la opinión pública con la advertencia de que el régimen iraquí poseía armas de destrucción masiva y podía suministrarlas a terroristas como los que atentaron contra Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001.
A pesar de que las armas nunca aparecieron y varias investigaciones oficiales evidenciaron errores de los servicios de inteligencia estadounidenses, la reelección de Bush y el alto número de bajas desplazaron el eje del debate, que pasó a concentrarse en el camino a seguir, y no en el origen del conflicto.
Pero el escándalo parece reavivar las preguntas sobre la forma en que el gobierno insistió en llevar a cabo la invasión, y más precisamente sobre la forma en que respondió a las acusaciones del ex embajador Joseph Wilson, según el cual la Casa Blanca exageró la amenaza nuclear representada por Irak.
Wilson afirma que el gobierno de Bush se vengó de él revelando que su esposa, Valerie Plame, era agente secreta de la CIA, lo que arruinó su carrera al sacar a luz su identidad.
“Esto es mucho más que la inculpación de un individuo”, afirmó en un comunicado el senador demócrata Ted Kennedy. “Es la inculpación de sus vengativos esfuerzos por desacreditar a quienquiera que cuestionara sus tergiversaciones”.
El senador y ex candidato presidencial demócrata John Kerry señaló, por su parte, que “en lugar de escuchar las advertencias del embajador Wilson lo atacaron, y atacaron a su esposa para esconder las mentiras utilizadas para justificar el ataque a Irak”. “Ahora, ese patrón de engaño ha sido considerado como un delito”, agregó.
Tras investigar durante dos años el caso, un gran jurado (tribunal investigador que determina si hay mérito para iniciar juicio) presentó un cargo de obstrucción de la justicia, dos cargos de falso testimonio y dos de perjurio contra Libby, uno de los principales responsables detrás del inicio de la guerra.
Kennedy, por lo pronto, aseguró que la inculpación de Libby es una muestra de “los extremos a los que funcionarios del gobierno estaban dispuestos a llegar para encubrir los fracasos de la inteligencia, las distorsiones sobre las armas de destrucción masiva iraquíes y sus errores en la guerra”.