Richard Estrada Solórzano
Un tema que me ha inquietado por mucho tiempo es tratar de distinguir en el léxico legal de Nicaragua qué es lo que está correcto, lícito o dentro de la ley (lo “legal”) versus lo que está incorrecto, ilícito o fuera de la ley (lo “ilegal”). Me había retenido manifestarme el hecho de darle más tiempo a que se desarrollara este “acertijo”, pues en nuestro país las cosas se desenvuelven fuera de lo normal y, por lo tanto, la gente vive confundida pues las acciones/sentencias legales que en su tiempo fueron totalmente correctas, lícitas y dentro de la ley, ahora no lo son o viceversa.
Para poder entender la forma de pensar abstracta de nuestro Poder Judicial hay que ser igual, lo que hoy es correcto, mañana será incorrecto o viceversa y en eso creo que en su mayoría no pensamos así, por lo tanto, creo que no hay más remedio que aplicar la conclusión de Antígona para poder tener esperanzas de ver “la nueva era” que jamás pudimos disfrutar.
Un ejemplo reciente entre tantos innumerables desaciertos es el hecho de que hace poco nuestro notorio y famoso ex presidente Alemán fue condenado y sentenciado a 20 años de prisión por actos incorrectos, ilícitos o fuera de la ley.
Pero resulta que este famoso personaje en un nuevo juicio es ahora sentenciado a libertad dentro de todo el territorio nacional en otro giro de nuestra abstracta justicia.
En un programa de televisión (Canal 10) en la mañana del 8 de septiembre, tuve el placer de ver la variedad de opiniones y conclusiones emitidas por eminentes eruditos en el área legal cuando fueron entrevistados por Jaime Arellano, conductor del programa.
Todos dieron su cátedra en el mismo tema. El doctor Bonifacio Miranda en representación del Gobierno, el doctor Alberto Novoa, como Procurador General de la República y el doctor Francisco Rosales representando a la CSJ. El tema: el fallo de la Corte Centroamérica de Justicia aparentemente a favor del Ejecutivo sobre las reformas a la constitución. Resultado de esta entrevista, nadie estaba de acuerdo, cada cual estaba a favor de su argumento legal. ¿Cuál de las tres es la correcta?
Y para colmo de la ambigüedad en las interpretaciones legales aparece el día domingo 11 de septiembre 2005 en la sección de Opinión de este diario el artículo titulado “No hay conflictos entre sentencias CCJ y CSJ”, escrito por el doctor Adolfo León Gómez, Presidente de la Corte Centroamérica de Justicia. Entonces resulta que ahora tenemos una cuarta dimensión u opinión sobre el mismo tema. ¿Cuál es la correcta?
Creo entonces que ya llegamos al tope de este “circo legal”, que tendremos que añadirle la “5ta. Dimensión” o la “solución final” a esta babel de conflicto de conclusiones legales que existe en nuestro país y esa es: la nuestra, la del pueblo, la que Antígona (artículo publicado en este diario el 9 de septiembre del 2005) tuvo que optar porque no había otra salida, y que dice:
Antígona sopesa “el dictado de su conciencia y la ley de Dios con la voluntad del hombre arbitrario y despótico. Y aseguran algunos que ese día nació el derecho a la libertad individual y a la libertad de conciencia; el derecho a no acatar la arbitrariedad aunque ésta se manifieste en forma de ley o resolución judicial; el derecho a rebelarse contra la dictadura aún al costo de dar la propia vida, como prefirió darla Antígona antes que someterse a la ley arbitraria de Creonte.
Entonces ¿qué ley y voluntad se debe de acatar? ¿La ley —o la resolución judicial— del hombre arbitrario y corrompido o la ley de la conciencia, de la razón, del derecho y la justicia? Si la misma justicia no puede llegar a una conclusión unánime y justa usando la “lógica” entonces el pueblo inminentemente lo hará.
El autor es inversionista retirado.