En letra pequeña

Fabián Medina [email protected]

DIPUTADOS

¡Enhorabuena! Nicaragua avanza, la Asamblea Nacional trabaja. Congelaron las reformas constitucionales, rechazaron el desafuero para el presidente Bolaños, ahora discuten la restitución de las exoneraciones para los medios de comunicación… ¿Qué diligentes!, pero… un momento: ¿acaso ésta es una nueva Asamblea? ¿cuándo eligieron a los nuevos diputados que están desbaratando lo que crearon los anteriores? Lo triste del caso es que éstos son los mismos señores a quienes se les pagó (demasiado bien) para que trabajaran y lo que entregaron fue ese adefesio que ahora ellos mismos van desmontando pieza por pieza.

CAROS

Estos diputados no sólo nos salen caros por el dinero que les pagamos, sino porque sus jugarretas cuestan una millonada sin beneficio alguno. Por ejemplo, la Sisep, en su efímera vida costó la bicoca de ¡21 millones de córdobas! ¿Y qué hicieron estos funcionarios durante los tres meses? La única señal de vida que percibimos de ellos fue la autorización al incremento en la tarifa eléctrica. Luego, un puro dormitar. ¿Y eso costó 21 millones de córdobas? Por favor, tengan piedad…

INDEMNIZACIONES

Pero el asunto no termina ahí. Ahora quieren indemnizaciones por el tiempo trabajado. ¿Trabajado en qué? Sólo nos queda rogar que no salga por ahí una demanda al Estado por accidente laboral de alguno que se dislocó la quijada de tanto sostenérsela durante estos tres meses.

EN SU SALSA

No entiendo cómo alguien pueda extrañarse de que el juez Sabino Hernández esté trabajando en la Corte Suprema de Justicia. Que se ha visto involucrado en una y otra corrupción. Que supuestamente fue castigado… Que no es de fiar. Yo me asustaría si lo encontrara trabajando con las Hermanitas de la Caridad, o en el CDI del barrio San Judas o trabajando con el Santa Claus nica en la recolección de juguetes. Pero que alguien como Sabino Hernández trabaje en la Corte me parece lo más normal del mundo. Ahí, justamente, es donde está en su salsa.

PRENSA ESCRITA

Esta semana me enteré que pertenezco a una especie en extinción. Este año la especialidad en prensa escrita de la Facultad de Comunicación de la UCA no tuvo estudiante que se inscribiera. O hubo tan pocos que no se abrió más. La televisión y las relaciones públicas atraen más, me decían. Una lástima. Y una contradicción, porque la prensa escrita goza del vigor que no se le pronosticó hace 20 años cuando irrumpió la Internet y tomó auge la televisión. Una lástima, si se considera, como muchos autores lo hacen, que la prensa escrita es la matriz del verdadero buen periodismo y de buenos periodistas. Hay quienes van más allá, como el periodista catalán Arcadi Espada, cuando afirma que “la actividad fundamental de la radio y la televisión no tiene nada que ver con el periodismo, sino con la pura, muda y constante electricidad”.

ESCUELA FUNDAMENTAL

No quiero decir que los periodistas de prensa escrita seamos mejores que los de la televisión. ¡Dios me libre! Solamente quiero decir que generalmente los buenos periodistas que hay en la televisión, la radio, y las relaciones públicas, en algún momento pasaron por la prensa escrita y fue ésta su escuela fundamental. Y que los nuevos estudiantes de Periodismo estén ignorando esta escuela me parece una tontería que sólo puede ser explicada por el auge que han tomado los noticieros sensacionalistas de televisión que, tal como se presentan ahora, ni siquiera necesitan estudio alguno para desempeñarse medianamente en ellos.

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