Sergio Báez Bendaña
En los últimos días hemos venido escuchando acerca de una propuesta del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la que se plantea un destino diferente a Estados Unidos para nuestras exportaciones. Asimismo, esta propuesta busca que los países centroamericanos consideremos el sur de nuestro continente como una opción viable de comercio e inversión, traduciéndose en un gran bloque integracionista con miras al desarrollo conjunto de la región latinoamericana.
A través de la creación de mecanismos de cooperación entre los países que suscriban el ALBA se pretende disminuir las diferencias sociales y económicas que presenten dichos países. Esto quiere decir que no estamos hablando de competencia entre regiones, sino de un proceso de unión en el cual las naciones se ayuden entre sí, a través de incentivos fiscales para la inversión extranjera o la venta a bajo precio de petróleo, por citar unos ejemplos.
A su vez, el ALBA propone incentivos a las cooperativas de productores agrícolas, quienes, como ya sabemos, son la base de las exportaciones de los países latinoamericanos, y no la difundida y supuesta libre competencia de bienes y servicios propuesta por el gran capital extranjero.
El DR-Cafta, a pesar de su ratificación, no es excluyente, lo que significa que se puede pensar en la suscripción de un tratado de libre comercio con nuestros vecinos del sur que responda a las realidades económicas y sociales de nuestra nación.
Como nicaragüenses libres y soberanos debemos incidir en la toma de decisiones que conlleven a nuestro bienestar. Se ratificó el tratado con Estados Unidos, pero consideremos y estudiemos de cerca la propuesta contenida en el ALBA.
Estudiante de Derecho