Azcárraga les echó los cascos a las apuestas de Soberón.

Mi reino por un caballo

CIE cambió los espectáculos por las casas de apuestas, pero acaba de aparecer Televisa para amargarle el juego. Diego FonsecaCIUDAD DE MÉXICO Hubo una época en que las siglas CIE eran sinónimo de espectáculos. Eran los días en que la mexicana Corporación Interamericana de Entretenimiento administraba el Foro Sol en México, el Zoo de Buenos […]

  • CIE cambió los espectáculos por las casas de apuestas, pero acaba de aparecer Televisa para amargarle el juego.

Diego FonsecaCIUDAD DE MÉXICO

Hubo una época en que las siglas CIE eran sinónimo de espectáculos. Eran los días en que la mexicana Corporación Interamericana de Entretenimiento administraba el Foro Sol en México, el Zoo de Buenos Aires, espectáculos en Brasil y teatros en España. Pero hace cuatro años a Alejandro Soberón Kuri, presidente ejecutivo de CIE, le dio por el juego. Literalmente. Puso US$ 280 millones y creó el Complejo Las Américas en Ciudad de México, sede del Hipódromo homónimo, y el centro de convenciones Banamex, el mayor de América Latina. En el Hipódromo, Soberón abrió sus primeras casas de apuestas Sport Books y Yaks, y las cosas comenzaron a cambiar.

CIE Las Américas, la denominación de la división de juegos, es hoy el negocio de más veloz crecimiento de la empresa y ha relegado a segundo plano a los espectáculos. Soberón ya tiene 35 agencias de apuestas en todo México y abrirá otras 10 antes de junio de 2006. A fines de este año, la división podría aportar el 12 por ciento de los ingresos y cerca del 40% del Ebitda (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) de CIE, que en promedio es del 23% de las ventas.

Soberón, el mayor entretenedor de la región, es hoy un apostador compulsivo, pero al que no le va nada mal. Sin embargo, las cosas podrían volver a cambiar en 2006, cuando la competencia tome relavancia de la mano del niño terrible de México, Emilio Azcárraga Jean, el CEO de Grupo Televisa, que a fines de mayo obtuvo la concesión de 65 licencias para explotar sport books y bingos en todo el país. Será la pelea por ser punto o banca, con una CIE expertísima pero muy dependiente de su negocio de apuestas y una Televisa que, aún novata, es tan adinerada como para forzar el pulso sin arriesgar demasiado.

Soberón se juega el reino por un caballo ante un Azcárraga al que conoce, ya que es propietario del 40% de Ocesa, la división de entretenimientos de CIE.

Por ahora, Soberón se ha movido rápido. Para tomar control total de CIE Las Américas pagó US$ 87,5 millones por el 25% que la financiera Sinca Inbursa, del magnate Carlos Slim, tenía en la compañía desde 1999. Si Soberón entregó ese dinero a Slim -que había invertido unos US$ 60 millones- no fue por bondad o estupidez, sino porque siente que la compañía es su carta marcada contra Azcárraga.

El mercado, en tanto, no se sorprendió cuando Televisa obtuvo sus licencias. El grupo ya había dicho a principios de año que tenía interés en crear una especie de bingo por TV distribuyendo las tarjetas a través de las revistas de su división editorial. De hecho, usar su infraestructura mediática es la estrategia más razonable. A Soberón le insumió, en promedio, US$ 2,5 millones y seis meses construir e inaugurar cada sport book. Si Azcárraga siguiera el mismo camino, debería gastar unos US$ 160 millones en construcciones, equivalente a cerca del 13% de los recursos de caja de Grupo Televisa, según estimaciones de Scotiabank Inverlat.

No es un precio elevado para pelear en el mismo terreno de CIE, pero analistas creen que Televisa podría competir mejor indirectamente vía teleapuestas que le permitirían ingresar al mercado más velozmente y a un costo marginal neutro. Versiones indican que, además, Televisa negocia con Cirsa, la mayor empresa de juegos de España, para que le provea algunos de sus servicios, que van desde la operación de casinos, bingos y juegos electrónicos a lotería y apuestas en línea. Aun sin Cirsa, analistas calculan que Azcárraga podría obtener ingresos equivalentes al 3% y 6% de la facturación de Televisa cuando sus 65 licencias hayan madurado.

Soberón está intentando pasar de los agoreros y ha prometido que ahora comienza la esperada consolidación de CIE, que habrá crecimiento orgánico, resultados positivos, reparto de utilidades y, claro, reducción de deuda. Esta etapa ya tiene fecha: será a partir de 2006, cuando CIE Las Américas podría ingresar al negocio de tragamonedas en México (si se aprueba una ley favorable) y lanzar 5.000 terminales electrónicas en sus Yaks aliada a la estadounidense IGT. Para entonces, también Azcárraga tendrá lo suyo sobre la mesa, y Soberón, el ex entretenedor, sabrá si tiene un caballo ganador para seguir siendo banca.

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