- Canciller Norman Caldera reitera que Nicaragua estuvo dispuesta a sostener “la tregua” sobre el río
- Ahora lo único que queda es el proceso judicial ante la Corte de La Haya para defender soberanía
EFE
SALAMANCA, ESPAÑA.- El Canciller de Nicaragua, Norman Caldera, dijo ayer —sobre el juicio que sostendrá Nicaragua con Costa Rica por las pretensiones del país vecino de navegación armada y con turistas en el nicaragüense río San Juan que “lo único que queda es un proceso legal” sobre el caso.
En declaraciones a EFE, Caldera afirmó que “ya las negociaciones se supone que las han dado ellos (Costa Rica) por terminadas cuando acuden a un organismo multilateral”.
Nicaragua estuvo “todo el tiempo intentando mantener esto a nivel bilateral y extender una tregua que nos habíamos dado”, aseguró Caldera, que asiste a la XV Cumbre Iberoamericana en representación del presidente Enrique Bolaños, quien decidió permanecer en Managua debido a la crisis política que vive su país.
Caldera opinó que “son nuevos derechos que está queriendo atribuirse Costa Rica en un asunto que ya estaba finiquitado con nuestro tratado de límites del siglo antepasado”.
RELACIONES TENSAS
Las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua se pusieron tensas en septiembre último cuando el Gobierno costarricense demandó a Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por la negativa del Gobierno de Managua de dejar navegar guardias costarricenses armados en el nicaragüense río San Juan.
Tras la decisión de Costa Rica, el Gobierno de Nicaragua aumentó su presencia militar en el río y anunció que cobrará a los costarricenses que ingresen a este país una visa de 20 dólares, para afrontar los gastos de la demanda costarricense.
El conflicto data del año 2001, cuando el Gobierno de Nicaragua impidió a policías costarricenses navegar armados por el San Juan.
Los dos países mantienen diferencias sobre la interpretación del tratado Jerez-Cañas, que suscribieron en 1858, el cual definió la soberanía nicaragüense sobre el río, pero estableció el derecho de navegación a Costa Rica con objetos de comercio, en una parte del río.
El 26 de septiembre del 2002 los países acordaron darse una tregua de tres años para seguir dialogando, la cual venció el mes pasado.
Por su lado, el dirigente sandinista Daniel Ortega aseguró el jueves que es “ridícula” y “desproporcionada” la decisión del Gobierno de Managua de enviar tropas al río San Juan.
BOLAÑOS SE QUEDÓ PARA DIALOGAR
El Presidente nicaragüense, Enrique Bolaños, agradeció ayer en una videoconferencia desde Managua, el apoyo dado a la democracia en Nicaragua por la XV Cumbre Iberoamericana.
Bolaños decidió no viajar a la Cumbre, que se celebra en Salamanca, para intentar un diálogo con la oposición que ponga fin a la crisis interna política e institucional desatada cuando la Asamblea aprobó el año pasado una reforma constitucional que recorta los poderes del Presidente.
El jefe del Estado y el ex presidente del país, Daniel Ortega, alcanzaron esta semana un acuerdo para suspender la vigencia de estas reformas.
En su intervención, Bolaños afirmó que aunque ya tenía todo listo para su viaje a Salamanca, “se presentó de pronto una corta ventana de oportunidad de solución inaplazable” a la crisis interna.
Por ello, decidió aprovechar la oportunidad de recuperar la gobernabilidad y “evitar así la tenaz tentativa de jefes de partidos de su país que se juntan con la intención de imponer una nueva dictadura sobre el sufrido pueblo nicaragüense”, añadió.
Bolaños señaló que el apoyo que la comunidad internacional ha brindado a su Gobierno en este largo período de crisis, ha jugado un papel importante.
El presidente agradeció el respaldo internacional a su Gobierno: “No puedo, pues, desaprovechar los esfuerzos de la solidaridad iberoamericana, de la Organización de Estados Americanos, de la Unión Europea y de tantos otros países demócratas que nos respaldan y ayudan en el establecimiento de una firme democracia”.