Sobrevivientes del terremoto en la arrasada ciudad paquistaní de Balakot, se disputan sábanas y otros materiales llevados por socorristas.

Lluvia y caos dificultan alivio en Pakistán

EFE, AP MUZAFFARABAD,PAKISTÁN.- Las lluvias que han comenzado a caer con intensidad en la Cachemira pakistaní dificultan aún más el trabajo de los equipos de rescate, que afrontan una tarea titánica de la que el mayor riesgo ahora es la propagación de epidemias. La situación es extremadamente grave en la región de Muzaffarabad, capital de […]

EFE, AP

MUZAFFARABAD,PAKISTÁN.- Las lluvias que han comenzado a caer con intensidad en la Cachemira pakistaní dificultan aún más el trabajo de los equipos de rescate, que afrontan una tarea titánica de la que el mayor riesgo ahora es la propagación de epidemias.

La situación es extremadamente grave en la región de Muzaffarabad, capital de la Cachemira paquistaní, donde están todavía sepultados la mayoría de las más de 50,000 víctimas mortales, según cálculos no oficiales, causadas por el fuerte terremoto que sacudió el norte de Pakistán el pasado sábado.

En la capital de la Cachemira pakistaní, donde esta mañana (ayer) granizaba con intensidad, el traslado de los heridos y el reparto de agua, mantas y alimentos, así como el levantamiento de campos de refugiados, eran las únicas preocupaciones.

Apenas había tiempo ni material suficiente para comenzar a desenterrar a las miles de víctimas mortales, aunque algunas personas todavía se afanaban en escarbar con las manos entre los cascotes en busca de sus allegados.

Además, la lluvia y el granizo obligó a los pocos equipos de rescate que han podido llegar ya a esta agreste área a detener sus máquinas durante prácticamente toda la mañana.

Cuando al caer la tarde, la tormenta amainó, el hedor de los cientos de miles de cadáveres se apoderó de una ciudad que parece más de muertos que de vivos.

“Tenemos dos grandes problemas: uno, la carencia de recursos y materiales, y dos la distribución de esa ayuda. Han pasado más de cuatro días y el Gobierno ha hecho muy poco”, se quejaba ayer a EFE Asif Yacub, responsable de la organización humanitaria pakistaní “Wassed Helped Hands”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió de que si no se soluciona el saneamiento del agua, “seremos testigos de serios problemas de salud”.

Los hambrientos sobrevivientes no esperaron a que los camiones de ayuda enviados por Pakistán fueran descargados el martes. En cambio, asaltaron los vehículos, tratando de agarrar las botellas de agua y los cartones de alimentos que podían.

“¡Necesitamos comida! Necesitamos comida!”, gritaba un hombre desesperado.

Abastecimientos enviados por grupos de rescate están arribando a algunas zonas que fueron afectadas por el sismo del fin de semana. Además, ha comenzado a llegar ayuda internacional a Pakistán. Pero empleados de agencias de asistencia humanitaria, así como policías, tratan de impedir que las tareas de distribución se hundan en el caos.

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