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Nuestro río San Juan
Gabriel Conde
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Cada vez que nuestros políticos hacen gala de su miseria moral enarbolando como banderas de la democracia y de la constitucionalidad los trapos sucios y malolientes del relajo y la corrupción, los vecinos del sur se aprovechan para lanzar dentelladas feroces contra nuestra soberanía.
Ayer fue la provincia del Guanacaste, hoy el río San Juan, mañana el lago Cocibolca y después nuestra Costa Atlántica. Para nadie es un secreto las ideas separatistas de algunos líderes costeños. Aunque sea un sacrilegio decirlo, la Costa pertenece a Nicaragua por razones geográficas únicamente, a nuestra Costa Atlántica se le explota y no se le da nada a cambio, a esto debo agregar que en reciente viaje por tierra que hice a Bluefields, en la capitanía del puerto de El Rama, si así puede llamársele, me exigieron pasaporte, cédula de identidad, tres córdobas por persona para abordar la panga, sin recibo de ninguna clase y con la amenaza de una señora de uniforme de desnudarme a mí y a mi esposa, por eso de las drogas cuando viniera de regreso.
Lo del río San Juan es otra cosa, el tratado de límites, conocido como Jerez-Cañas, del 15 de abril de 1858, en su artículo VI dice textualmente: “La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del río San Juan, desde su salida del Lago hasta su desembocadura en el Atlántico; pero la República de Costa Rica tendrá en dichas aguas los derechos perpetuos de libre navegación, desde la expresada desembocadura hasta tres millas inglesas antes de llegar al Castillo Viejo, con objetos de comercio, ya sea con Nicaragua o al interior de Costa Rica por los ríos de San Carlos o Sarapiquí o cualquiera otra vía procedente de la parte que en la ribera del San Juan se establece corresponder a esta República. Las embarcaciones de uno u otro país podrán indistintamente atracar en las riberas del río, en la parte en que la navegación es común, sin cobrarse ninguna clase de impuestos, a no ser que se establezca de acuerdo entre ambos gobiernos”.
Hasta aquí el artículo VI. Durante los primeros treinta años después de firmado el Tratado los vecinos del sur continuaron con sus pretensiones de navegar con barcos de guerra, lo que motivó que ambos países se sometieran a la Sentencia y Laudo del Presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland, que en sus partes medulares dice:
1) Que es válido el Tratado de Límites Jerez-Cañas.
2) No tiene derecho Costa Rica a navegar en el río San Juan con buques de guerra, se exceptúan buques del servicio fiscal relacionados y conexionados con los objetos de comercio.
Eso dice textualmente la Sentencia y Laudo del presidente Cleveland.
Vale mencionar que los objetos de comercio, que se mencionan tanto en el Tratado de 1858 como en el Laudo de 1888, consistían principalmente de raicilla, maíz, frijoles, ganado menor, cerdos, jabalíes, también llamados chanchos de monte o guaries, pieles, etc.
Como se puede notar, esto de los objetos de comercio dejó de existir, lo que sí existe es la pretensión de Costa Rica de utilizar nuestro río con fines turísticos, acabar con nuestras reservas forestales.
Eso de turistas, no se conocía, ni se soñaba en 1858, los costarricenses tienen que pedir permiso para ese tipo de navegación o pagar los debidos impuestos, visas, (nosotros pagamos 20 dólares de visa por visitar Costa Rica).
Hay un principio universal que dice que nadie puede enriquecerse en detrimento del patrimonio de otro, si quieren navegar por nuestro río sobre el que tenemos el dominio y sumo imperio, que paguen los turistas lo que es debido y “adieu aux armes”. Y no olvides que sigues siendo el puntito de sal que le da sabor a mi limonada.
Finalmente, creo que para obtener el certificado de Educación Primaria, los niños nicaragüenses deben aprenderse de memoria y de corrido el Tratado Jerez-Cañas y la posterior Sentencia y Laudo del presidente Grover Cleveland.
Es penoso que nuestros estudiantes y muchos de los que nos gobiernan, jamás han leído el contenido de este Tratado.
El autor estudió periodismo en el colegio del Este de Los Ángeles.