Pedro J. Chamorro B.
El génesis del conflicto sobre la navegación armada tica en el río San Juan comenzó cuando siendo Ministro de Turismo, a fines de 1998, realizaba el documental La ruta del tránsito en los ojos de Mark Twain. La filmación era realizada por José Cortés (productor tico) y su equipo de camarógrafos de su programa Sin Fronteras.
Íbamos navegando el río San Juan, abajo de la boca del Sarapiquí a bordo del Titanic II, una larga panga con un motor de apenas 55 caballos, cuando una lancha rápida tica, camuflada, con unos 8 soldados ticos igualmente camuflados, desplegando sus fusiles M-16, nos pasó a toda máquina (un motor de 200 HP).
A bordo de nuestra lenta embarcación iba un oficial de la Inteligencia del Ejército de Nicaragua vestido de civil, para facilitarnos la pasada por los puestos fronterizos que tenemos en el San Juan. Más tarde, la misma lancha tica pasó del Delta con dirección a Sarapiquí, con igual despliegue militar, los soldados con sus caras pintadas, camufladas como si estuvieran a punto de entrar en acción en Vietnam, o filmando una película de acción. Por fortuna no intentaron abordarnos, porque el panguero, un joven de nombre Giovanni Obregón (famoso en la zona, nativo de El Castillo) nos había anticipado que a él ya lo habían detenido una vez para inspeccionar su embarcación en una flagrante violación a nuestra soberanía.
La sorpresa de los ticos que navegaban junto a nosotros filmando todo con sus cámaras de televisión fue mayúscula, de tal manera que José Cortés exclamó: “Pareciera que la Guardia Civil está del lado de Nicaragua y el Ejército del lado de Costa Rica”. Mayor fue el contraste al constatar las condiciones en que estaban nuestras tropas en los puestos fronterizos, que no contaban ni con electricidad para cargar las baterías de sus radios. Quizás el señor José Cortés tiene aún registrada estas escenas en sus vídeos y quiera mostrarlas para demostrarle a ambos pueblos qué es lo que originó el conflicto. Desde que pasaron la primera vez río abajo, el teniente coronel que iba a bordo del Titanic II reportó a sus superiores en el puesto de mando el despliegue militarista de un país que se jacta de no tener Ejército. De la misma manera, cuando venía de regreso del puesto del Delta en su rápida embarcación, hizo lo mismo.
Entre ambas naciones existía un acuerdo de buena vecindad, mediante el cual el Ejército de Nicaragua permitía a los “guardias civiles” ticos navegar con sus armas de reglamento por el San Juan, siempre y cuando solicitaran permiso previamente. Este acuerdo se rompió flagrantemente, cuando el nuevo Ministro de Seguridad tico Rafael Lizano dio órdenes de navegar armados a sus soldados haciendo caso omiso de las autoridades nicas. Fue en esos días que nosotros navegábamos por el San Juan siguiendo la ruta de Mark Twain para filmar el documental turístico La ruta del tránsito en los ojos de Mark Twain.
Desde ese momento en adelante, las autoridades civiles y militares nicaragüenses prohibieron en forma terminante la navegación armada de los soldados ticos por el río San Juan y despuntó el conflicto fronterizo.
Pocos meses después de este incidente yo fui nombrado Ministro de Defensa y uno de mis primeros proyectos fue dotar de energía solar a los seis puestos fronterizos de Nicaragua, para que los soldados tuvieran dos bujías, una pequeña televisión blanco y negro, y la energía necesaria para cargar las baterías de sus radios de comunicación.
El autor es concejal de la Alcaldía de Managua.