- Astros ganan tensa e interminable batalla de 18 entradas
Edgard Tijerino [email protected]
Chris Burke, 25 años, con estatus de novato, bateador de cinco jonrones en 318 turnos, decidió una batalla de 18 entradas y casi seis horas, eliminando nuevamente a los Bravos y asegurando para los Astros el boleto para la final de Liga.
Pueden creerlo. Phil Gardner y Bobby Cox, los managers de Astros y Bravos, se sintieron como Wellington y Napoleón en Waterloo. Y cuando el sol se ocultaba entre emocionado y agotado, después de presenciar esos últimos nueve innings de tanto sufrimiento, ganaron los Astros 7-6 un partido que perdían 6-1 en el octavo, y 6-5 en el cierre del noveno con dos outs y bases limpias.
Bienvenido Chris Burke al salón de los novatos que cobran fama con un batazo decisivo. Su jonrón contra Joey Devine terminó con un suspenso estirado como quesillo colgante entre Nagarote y La Paz Centro.
Salud Roger Clemens, quien terminó de estrangular a los de Atlanta con ese remate de tres ceros, ponchando a cuatro y cediendo sólo un hit, demostrando una vez más haber encontrado la Fuente de la Juventud que tanto buscó Ponce de León.
¡Cómo engañan las apariencias! Lo que parecía un partido fácil, y rápido para los Bravos, se transformó súbitamente en una ecuación difícil de resolver, incluso para genios de las matemáticas como Pitágoras o Tales de Mileto.
El marcador que estaba 6 por 1 a favor de Atlanta en el octavo después de los jonrones de Adam LaRoche con bases llenas y Brian McCann con el panorama despejado, en respaldo del pitcheo solvente de Tim Hudson, pero Houston acercó con un Grand Slam de Lance Berkman en el octavo e equilibró 6-6 en el fondo del noveno con el jonrón de último aliento conectado por el insospechado Brad Ausmus. La batalla se extendió por 18 entradas, hasta que finalmente se impusieron los Astros con ese jonrón de Burke, frustrando nuevamente a los Bravos.
El factor clave para la salida del hoyo de los Astros, fue el jonrón con tres compañeros circulando ansiosamente, conectado por Berkman contra el relevista Kyle Fransworth en el cierre del octavo, que recortó drásticamente la diferencia de cinco carreras a sólo una, y metió a los Bravos en la olla de presión.
Los de Atlanta arremetieron en el tercer inning contra Brandon Backe con un jonrón de Adam LaRoche estando las bases llenas, y continuaron con una más en el quinto, estableciendo ventaja de 5-0. Hudson, la gran adquisición de los Bravos en la pretemporada, tenía el sartén por el mango y Cox hacía planes para el día siguiente.
Houston se levantó de la lona en el cierre llenando las bases con un out, y Orlando Palmeiro colocó una pelota lo suficientemente lejos en el center field para producir la primera carrera, pero los Bravos, con jonrón de Brian McCann contra Wandy Rodríguez abriendo el octavo, parecieron estar asestando el “tiro de gracia” 6-1.
Sin embargo, la tropa de Gardner, se movió entre los supuestos escombros, emergió y creció como amenaza, proporcionándole mucho sabor al caldo.
Luego que Ausmus empató sensacionalmente el juego 6-6 en el cierre del noveno, todos estuvieron de uñas, cruzando los dedos y rezando, hasta el jonrón de Chris Burke en el inning 18, cuando ya no quedaban hot dogs.