Guillermo Cárdenas Montalbán
Nicaragua, un país pobre, con el ingreso per cápita más bajo de los países centroamericanos y con las condiciones de vida más desfavorables del continente, vivirá en noviembre del próximo año elecciones presidenciales y del Parlamento, tanto nacional como centroamericano, para lo cual los partidos ya se están preparando con la mejor “artillería” que les permita convencer a los posibles votantes; pero para ello se necesita un buen capital que asienta llevar la campaña publicitaria hasta el último rincón del país.
Es normal que los partidos inviertan tanto dinero en las campañas publicitarias. Esto se necesita para dar a conocer los planes de gobierno y cómo se pretende llevar el desarrollo a los hogares nacionales.
Es muy importante conocer que en Nicaragua existe aproximadamente un 40 por ciento de los electores que no poseen una inclinación política definida y que puntualizan su preferencia en el transcurso de las campañas políticas. Lógicamente, esto se vuelve atractivo para los diferentes partidos políticos, que los lleva a maximizar esfuerzos en pro de la captación de estos votos.
Al FSLN se le presenta la mejor oportunidad de su vida de alcanzar el poder a través de los comicios del próximo año. Las condiciones están a su favor: la derecha dividida y algunos líderes de la Iglesia Católica que juegan un papel muy importante están de su lado, además de los líderes sindicales de los diferentes gremios. Y como si esto fuese poco, debemos agregarle los toma tierras, los universitarios y los “ilustres” transportistas.
Es importante evaluar cuánto daño le ha hecho, le está haciendo y le estará dispuesto a hacer el FSLN a Nicaragua con la intención de mantener a sus cercanos seguidores. El subsidio a los transportistas en el fondo no es para subsidiar el transporte, sino para financiar la campaña de este partido. Los líderes de este gremio son los que administrarán el dinero y se encargarán de que éste no llegue a los miembros de las diferentes cooperativas, pero sí a los fondos del partido para financiar la campaña política.
¿Cuánto pierde Nicaragua por los paros, las huelgas de los gremios, las protestas de los estudiantes, los tranques en las carreteras, los daños a la propiedad, la inseguridad jurídica y el obstáculo político que el Frente Sandinista le hace al desarrollo económico? ¿Se imaginan una Nicaragua en desarrollo, con un PIB ascendente, con un ingreso per cápita muy competitivo, con un bajo índice de desempleo y con una balanza de pagos en positivo?
¡Dios! El FSLN no tendría a quién simular defender. ¿Qué discurso pronunciarían? ¿Quién los seguiría? Y ¿quién sería su candidato presidencial?
El FSLN es el partido que más daño le ha hecho a Nicaragua. Este partido necesita que Nicaragua se mantenga en altos niveles de pobreza, en aumento de la delincuencia, en analfabetismo y en constantes paros y asonadas, para demostrar que este partido es la solución, que ellos pueden arreglar las cosas y que son las lumbreras en encontrar las soluciones a los problemas, problemas que ellos mismos provocaron.
Así que, estimados lectores, cada vez que el Gobierno subsidia a uno de los tentáculos del Frente Sandinista es dinero recaudado de impuestos el que se le entrega, es dinero que estaría destinado para escuelas, centros de salud, complejos deportivos, para productores, construcción de carreteras y muchas otras cosas de las que nos ha privado este partido.
El futuro de Nicaragua está amenazado. Daniel Ortega está empecinado en llegar a la Presidencia y está dispuesto a dejar a los nicaragüenses en más desgracia, aunque sean éstos seguidores de su partido. Él pretende conseguir el dinero que le permita armar una gigantesca campaña política que lo catapulte al poder y le permita privar a este país de la sintonía que exige la economía moderna.
Todos los nicaragüenses debemos unir esfuerzos, debemos prever el cataclismo que le pretenden hacer a Nicaragua. Todos los pensadores de una Nicaragua democrática debemos olvidar rencores, divisiones y enfilarnos en una sola dirección; juntos podemos terminar con las intenciones del Frente Sandinista. Daniel Ortega jamás debe llegar al poder. Es el lobo vestido de oveja.
El autor es Economista.