Nicaragua en dura competencia en ONU

Montserrat VendrellNaciones Unidas/ EFE Roman, Times, serif»> Nicaragua en dura competencia en ONU Montserrat VendrellNaciones Unidas/ EFE Perú y Nicaragua mantienen un duro pulso para ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad, en representación de Latinoamérica, y pese a que ambos claman victoria, el resultado no se conocerá sino hasta el 10 […]

Montserrat VendrellNaciones Unidas/ EFE

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Nicaragua en dura competencia en ONU


Montserrat Vendrell
Naciones Unidas/ EFE




Perú y Nicaragua mantienen un duro pulso para ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad, en representación de Latinoamérica, y pese a que ambos claman victoria, el resultado no se conocerá sino hasta el 10 de octubre.

Esa es la fecha fijada para que los 191 estados miembros de la Asamblea General elijan en votación secreta a los seis países que integrarán a partir del 1 de enero y por dos años, del Consejo, en representación de sus grupos regionales.

El grupo africano ha decidido por consenso que los dos asientos que le corresponden sean ocupados por Ghana y Congo, tras las vacantes que dejarán Argelia y Benin, mientras que Eslovaquia sustituirá a Rumania como miembro de Europa Oriental, y Qatar ocupará el puesto destinado a Asia, que ahora tiene Filipinas.

La única disputa se centra ahora en Latinoamérica, donde Perú y Nicaragua quieren reemplazar a Brasil, que abandonará a fines de año el puesto de representante regional.

Nicaragua, que ya estuvo de forma no permanente en el Consejo en dos ocasiones, fue el primero que dio a conocer sus aspiraciones en 1999, mientras que Perú, que ya ha formado parte de este órgano tres veces, presentó su candidatura dos años más tarde.

Ninguno de ellos ha querido dar paso al otro en la carrera, y ambos claman victoria con antelación, en razón de los apoyos obtenidos verbalmente por los países en sus respectivas campañas de promoción de sus candidaturas. Perú está convencido de que cuenta con la mayoría de votos en Latinoamérica, y en el resto del mundo, ya que tiene plena confianza en que conseguirá un asiento sin mayores dificultades.

“Hubiéramos preferido alcanzar un acuerdo en el grupo de Latinoamérica, pues teníamos el 80 por ciento de los apoyos, pero no ha sido así”, dijo, no obstante a EFE el embajador peruano, Oswaldo de Rivero.

Nicaragua arguye, por su parte, que se le debe dar la oportunidad a un país pequeño en Latinoamérica para que represente al resto de la región, lo que Perú rechaza totalmente por creer que lo importante para este órgano que vela por la paz y la seguridad mundial es la contribución de las naciones a las misiones de paz de la ONU.

Perú participa con “cascos azules” en ocho misiones de paz, de la ONU, seis en África, Eritrea-Etiopía, Liberia, Costa de Marfil, Burundi y Sudán), también en Haití y Chipre. De Rivero indicó que desde que el peruano Javier Pérez de Cuéllar ocupara el cargo de Secretario General de la ONU, su país ha ido acumulando experiencias.

“Es el momento de regresar al Consejo de Seguridad, que es donde se manejan nuestras fuerzas de paz”, precisó el diplomático.

Nicaragua, por su parte, empezó su ofensiva diplomática para obtener el respaldo de los países el mismo momento que anunció su candidatura, pues sabía que le costaría más por su condición de país pequeño.

Pese a ciertas presiones para que se retirara de la contienda, el Gobierno de Managua decidió no abandonar, tras alegar que los países pequeños también tienen el derecho de desarrollar un “currículum multilateral” y romper el monopolio existente hasta ahora de las naciones sudamericanas.

“Si entrara Nicaragua, coincidiría con Argentina, a la que todavía le queda un año de mandato, por lo que habría un balance geográfico y económico en representación de Latinoamérica”, declaró a EFE el embajador nicaragüense, Eduardo Sevilla.

Dejó claro que el pulso con Lima es “una competencia entre hermanos latinoamericanos”, y que la campaña iniciada en la ONU “es a favor de Nicaragua y no contra Perú”.

Tras mostrarse confiado de que su país podrá obtener el escaño en el Consejo, aseguró contar con muchos apoyos, no sólo de sus vecinos centroamericanos, sino también de África, Asia y Europa.

“En la ONU han pasado cosas insólitas. Países que pensaban que ya tenían la victoria en sus manos, sufrieron después una decepción, por lo que debemos esperar a la votación, que por otro lado es secreta”, alegó el diplomático.

El centro de la defensa de su candidatura ha sido que Nicaragua puede compartir sus experiencias post-conflicto, especialmente en el continente africano, donde muchos países todavía siguen sufriendo convulsiones.

El embajador nicaragüense señaló que para su país habrá un 11 de octubre —el día después de las elecciones—, pues ya sólo competir en la contienda representa una victoria.

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