- El tren habría dado mejores oportunidades de desarrollo, según historiador
Wilder Pérez [email protected]
Nicaragua se quedó sin ferrocarril hace poco más de una década. Hoy, su historia no aparece ni en los pensum académicos de ningún estrato educativo.
Para tratar de rescatar algo de ese pasado, ayer por la tarde el historiador Orient Bolívar Juárez brindó una exposición titulada “El ferrocarril y su contribución al desarrollo nacional de los siglos XIX y XX” en el Recinto Universitario Pedro Arauz Palacio (RUPAP), de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).
Haciendo un ligero cálculo del promedio de edad de su audiencia, unas 200 personas, casi todos estudiantes universitarios, Bolívar inició preguntando quiénes habían conocido el tren o se habían subido en él.
La sorpresa fue que sólo dos personas elevaron sus manos. Para la audiencia, hablar de un tren era tan raro como hablar de un transbordador espacial.
Entonces tomaron relevancia las palabras de Bolívar previo a la conferencia: “Existen algunos temas que no los abordan desde la parte de la educación formal, entonces esta es una manera de cómo llenar esos vacíos que a veces hay en los programas académicos”.
Y el vacío al parecer era grande, pues los alumnos asistentes estuvieron atentos a cada palabra e imagen expresada por el expositor.
Pero la trascendencia del tema iba más allá de haber conocido el fin de una parte de la historia nicaragüense.
Según Bolívar, la mala administración de la empresa del ferrocarril, que hasta en los tiempos de la dinastía de los Somoza habría funcionado como caja chica de los gobernantes, provocó una carencia en el desarrollo económico del país, porque no se aprovechó a como se debía.
Primero, Pedro Joaquín Chamorro Alfaro lo introdujo en Nicaragua cubriendo dos distancias cortas por separado desde 1875, y cuando por fin el general José Santos Zelaya logró unir las tres vías existentes, la coyuntura política lo destronó. Unos 85 años después, los mismos vaivenes políticos ayudaron a su desaparición.
Por las ventajas económicas que habría implicado el funcionamiento del ferrocarril para el país, el historiador consideró que jamás debió haberse dejado perder un vehículo como ese.
“Sin ese medio de transporte no hay desarrollo de la economía, Nicaragua perdió una gran oportunidad porque hoy en día estaría con mejores condiciones de comercialización de sus productos, si contara con un ferrocarril moderno, eficiente, y además no sólo limitado a la parte del Pacífico, sino como transoceánico, que nos conectara el océano Pacífico y el mar Caribe”, comentó.
Aunque todavía se habla de un par de proyectos, Bolívar explicó que se trata de empresas inmensas que se trazan a mediano o largo plazo, y por lo pronto no existe nada claro.