- Andamio se deslizó y pegó con cable de alta tensión
Eduardo Cruz Sá[email protected]
Un trágico accidente enlutó a tres familias de Managua, cuando el andamio de hierro que utilizaba un equipo de pintores se deslizó e hizo contacto con un tendido eléctrico de 13,200 voltios, la tarde de ayer, en el kilómetro 10 y medio de la Carretera Sur.
Sergio Ignacio Toruño Pérez, de 23 años; Jairo Antonio Marenco García, de 28 años, y José Rodolfo Orozco Rojas, de 32 años, fallecieron instantáneamente a causa del contacto fatal. Una cuarta persona, Manuel Bernardino Largaespada Morales, de 23 años, se salvó milagrosamente.
“Estábamos tranquilos, lo que pasó es que el andamio se nos corrió y pegó en el cable”, comentó Largaespada todavía impactado por la tragedia. Agregó que “todos estábamos abajo y la descarga nos aventó. Gracias a Dios que yo caí en la cuneta”, dijo.
INTENTÓ SALVARLO
Largaespada relató que él quiso salvar a uno de los accidentados y lo agarró de los pies para despegarlo, pero la corriente eléctrica nuevamente lo lanzó por los aires. “Agarré un trapo para guiñarlo, pero no pude”, argumentó entre sollozos el sobreviviente.
Tras el impacto de la descarga eléctrica, los cuerpos tomaron fuego y comenzaron a convulsionar, por lo que otros trabajadores que estaban cerca del lugar les echaron agua. Sin embargo, ya las víctimas habían fallecido producto de la descarga. Los tres cadáveres quedaron calcinados.
UNO ERA NUEVO
El pasado miércoles 14 de septiembre, los obreros comenzaron a pintar los tanques de Enacal ubicados en el kilómetro 10 y medio de la Carretera Sur. Uno de ellos, Jairo Marenco, se había unido al grupo el día de ayer.
Según relató Largaespada, la jornada de trabajo había terminado y se disponían a guardar las herramientas. “Yo estaba en otra parte y ellos me llamaron para que les ayudara a mover el andamio, porque no deseábamos dejarlo cerca del alambre, pero ahí fue cuando se nos resbaló”, expresó.
ERAN SUBCONTRATADOS
Amigos desde la infancia, los cuatro tenían varios años trabajando en el ramo de la pintura. “Ya habíamos hecho trabajos en varios proyectos grandes”, afirmó Largaespada, quien confesó que eran subcontratados por la empresa Míster Color, la cual labora para Enacal.
El ingeniero Félix Argueta, gerente de Energía, de Enacal, afirmó que los cables que hicieron contacto con el andamio de casi seis metros de altura, tienen una potencia de 13,200 voltios. “Realmente lo sentimos mucho, no queríamos que esto sucediera, fue un accidente”, aseveró.
ELLOS ME DUELEN
Alba Rosa Morales, de 48 años, se encontraba viendo las noticias cuando se enteró de la tragedia. Inmediatamente reconoció el lugar donde estaba trabajando su hijo, Manuel Largaespada. “Yo creí que mi hijo estaba muerto, por las escenas que vi. Cuando vine aquí mi emoción fue grande al ver a mi hijo con vida. Pero la muerte de sus amigos me duele, porque yo los conocía, no sé cómo están sus madres ahorita”, comentó.
El sol no brilló de igual manera para Ana Belén Rojas, de 45 años. Su hijo sí estaba entre los fallecidos. Confesó que con un gran dolor en el alma llegó al lugar, pero no pudo resistir la terrible escena. Se fue a una parte solitaria, mientras lloraba desconsoladamente la pérdida de su vástago.
La abuelita de uno de los occisos también se presentó al lugar, pero los familiares no le permitieron ver el cadáver. Era una escena demasiado impactante para la anciana que se veía abatida por la muerte de su nieto.
ENACAL SE SOLIDARIZA
Enacal, a través del licenciado Omar Quintana Blandón, director de Recursos Humanos de la institución, prometió ayudar con los gastos de los funerales, a pesar de que ninguna de las víctimas era empleado permanente de la empresa, sino subcontratados. “Vamos a dar apoyo a las familias de los fallecidos, con los gastos de los funerales”, afirmó Quintana.
Los cuerpos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal para que se les realizara la autopsia. El médico forense Hugo España fue el encargado de examinar los cadáveres.
Dos de los occisos habitaban cerca de la estatua de Monseñor Lezcano, en el barrio del mismo nombre. El tercero, Jairo Marenco, habitaba en las cercanías del Mercado Roberto Huembes.
El capitán Leónidas Roque, jefe de Auxilio Judicial del Distrito Tres de la Policía Nacional, argumentó que la presencia policial se debía, más que todo, a funciones investigativas y periciales. “Lo que sí vamos a ocupar es el andamio, el cual va a permanecer en la delegación mientras finalizan las indagaciones.
TRABAJABAN SIN PROTECCIÓN
Los pintores, al momento del accidente, laboraban sin ninguna protección, señalaron algunos testigos. Ninguno de ellos portaba casco ni usaban guantes, como las circunstancias lo exigían.
El ingeniero Víctor Zavala Rivas, de la empresa Míster Color, fue quien contrató a los pintores, y señaló que se les habían garantizado las indumentarias necesarias.
Al momento de ser abordado por los periodistas, expresó desconocer porqué los trabajadores no traían puestos los accesorios para protegerse en un momento de emergencia como el que ocurrió.
”Hay que recordar que esos muchachos no traían puesto nada de protección al momento del accidente. En esos casos se necesita casco, guantes de hule y botas”, declaró un miembro de la Cruz Roja que llegó a prestar los primeros auxilios a los accidentados.
El gerente de Energía, de Enacal, ingeniero Félix Argueta, informó que investigarán a fondo cómo ocurrieron los hechos, ya que el alambrado cuenta con las normas de seguridad establecidas.