Freddy Potoy Rosales
Ciertamente el desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha contribuido a impresionantes avances de la humanidad que cada día disfruta de sus bondades, pero también cada ser humano está obligado a estar alerta de no caer en las redes de lo que se llama el “lado oscuro” de la tecnología.
Da mucho gusto leer y ver a través de las fotografías, la televisión o la Internet, lo que se presentó en la reciente Exposición Universal de Aichi en Japón, pero también es preocupante cuando leemos que el Secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, pidió más colaboración a las agencias policiales de su país para combatir los delitos que se cometen a través de Internet.
En Japón la Exposición Universal tenía desde un diseño en forma de un huevo hasta una pantalla de proyección esférica virtual, pasando por una banda musical de robots, carritos futuristas y concluía con tour virtual impresionante.
Pero rápidamente uno se siente contrariado cuando en esta semana, Gonzales, en la conferencia anual de la Asociación Internacional de Jefes de Policía, aseguró que su departamento progresa en batallar contra delitos como la piratería musical y de películas, el robo de la propiedad intelectual y la distribución electrónica de pornografía infantil. El famoso “lado oscuro” de la tecnología.
Esto refleja, de acuerdo con lo expuesto por Gonzales, que la tecnología puede ser una herramienta importante para el cumplimiento de la ley y una poderosa arma para hacer daño. A lo anterior agreguemos que en París, esa ciudad del encanto de la cultura mundial, la vídeo-vigilancia forma parte de una las medidas tecnológicas de las cuales quiere echar mano una futura ley antiterrorista, convirtiéndose así en una tendencia general en los grandes países de la Unión Europea (UE), donde los ciudadanos son cada día más observados.
Ese proyecto de ley elaborado por el titular de Interior francés y número dos del gobierno, Nicolás Sarkozy, debe ser sometido todavía al gobierno, pero prevé la instalación de cámaras en estaciones de metro, tren y aeropuertos, así como en grandes comercios y lugares de culto, comenzando por mezquitas y sinagogas.
Seguramente que estas medidas contempladas en este proyecto de ley en Francia o cualquier país avanzado de la Unión Europea, si fuesen discutidas en países como Nicaragua o el resto de la región centroamericana, estarían sometidas a suspicacias políticas de distintos sectores por los antecedentes de tiranías que se han instaurado a través de las legislaciones, sin embargo, son medidas, en la actualidad, más que necesarias. Y de eso debemos tomar nota para nuestro futuro inmediato.
En Europa, el líder de la vídeo-vigilancia es Gran Bretaña. En Londres, las cámaras del CCTV (Close Circuit Television o circuito cerrado de televisión), aparecieron desde 1961 en el metro, no dejan de multiplicarse y representan ya el 10 por ciento del total de las instaladas en el mundo entero.
En Nicaragua hay mucho que hacer sobre proyectos concretos en vez de seguir diseñando y discutiendo planes interminables entre sectores, que lo único que generan es ganancias a los consultores, mientras seguimos atrasados en el desarrollo tecnológico.