Silvio Mé[email protected]
El caos general que vive Nicaragua puede tener solución por medio de una interacción política desinteresada del sector democrático antisandinista, el único que presenta los elementos humanos y políticos necesarios para salir del atolladero en que hemos caído, en vez de regalar herramientas a los sandinistas que aprovechan la oportunidad y se fortalecen, no con la población, que no confía en ellos, sino en los poderes del Estado de los que se han apoderado gracias a las componendas políticas con la cúpula del PLC.
Lo actuado por los manejadores del PLC se puede catalogar como muy malo para el país y la democracia. Sin embargo, nos ha brindado la oportunidad de vivir nuevamente la tónica dictatorial del FSLN, la manipulación, corrupción e injusticia que han demostrado en todas las áreas de gobierno donde ejercen su influencia.
Por medio de “su” Poder Judicial, aprueban y desaprueban lo que se puede o no se puede hacer en el país, sea esto la libertad condicional del doctor Alemán, juicios a traficantes de drogas, precios de energía e hidrocarburos, destrucción de misiles, presupuesto nacional y universitario, aprobación del TLC, pasaje del bus y, a veces, lo que se actúa o no en la Iglesia Católica, si se ejecutan o no en las decisiones tomadas por los poderes Legislativo, Ejecutivo, Electoral, derechos humanos, Contraloría, etc., ad nauseaum.
A través de su anunciado método de gobernar, el orteguismo ha logrado hacerlo no sólo desde abajo sino también en medio, arriba y de todos lados, con el fin de mantener el caos, pobreza, zozobra, que es su caldo de cultivo y en general, el subdesarrollo en los estratos más despreciables que se puedan lograr. Es el medio en el cual navegan con toda libertad, siendo su intención, a la vista de cualquier ciudadano ético, gobernar a costa de la desgracia del país, de sus habitantes, para provecho prebendario-partidario del orteguismo.
El poder que el pueblo dio a la democracia ha sido entregado por los compromisos adquiridos por la cúpula del PLC y FSLN, alto precio pagado por la anhelada libertad condicional del doctor Alemán, en detrimento de nuestras instituciones democráticas y de él mismo. Tremenda equivocación ha sido que la cúpula del PLC crea que con estos arreglos, el FSLN le va a hacer justicia al doctor Alemán, cuando es comprendido por ellos que el FSLN sólo hace injusticias y ajusticiamientos, manipulaciones y engaño.
Alemán debe reconocer que jueces sandinistas lo condenaron a 20 años de cárcel y sus magistrados confirmaron sentencia. Lo que hacen es aprovecharse de su situación carcelaria, de la angustia que esto le produce, para hacerle promesas que no van a cumplir, con el único propósito de avanzar sus ambiciones, lo que han hecho en perjuicio de su Patria, sus conciudadanos y su persona. Manipulan un rehén valioso que no soltarán por nada; si lo hicieren, terminaría la posición de ventaja que gozan, se acabaría su avance desmedido, malévolo, en las estructuras de gobierno que nunca pudieron conseguir con el voto. Para el FSLN, él es un mejor rehén que los que tuvieron durante el asalto al Palacio Nacional durante la era somocista.
Alemán y el liderazgo del PLC deberían recapacitar, aceptar el hecho de que su sumisión al FSLN no lleva nada positivo a él ni a la nación, que pasarán a la ignominia histórica como ciudadanos deplorables que entregaron el país y el poder a costo irreparable. Deben romper el sometimiento, recapacitar, revertirlo con su apoyo a las fuerzas democráticas de los que lo llevamos a la Presidencia. Debe hacer un sacrificio por su Patria, correligionarios del PLC y él mismo, rompiendo con los sandinistas y adhiriéndose a las verdaderas fuerzas democráticas y que sean éstas, en su momento oportuno, las que decidan su situación carcelaria. Solamente la democracia puede juzgarlo imparcialmente y salvar Nicaragua.
Esto lo debe hacer Alemán con un mensaje a la nación aceptando su situación, renunciando toda negociación con el FSLN, a continuar dirigiendo la cúpula del PLC, aceptando y apoyando, que de los candidatos que surjan se escoja el candidato presidencial y diputados sin ninguna imposición ni presión. Esto será bien visto por amigos y detractores. Y así, cuando nuestros candidatos ganen las elecciones, lo que hizo será visto como un acto de hombre de valor, sin egoísmos, le hará ganar una posición mejor que en la que se encuentra hoy, y con este aporte, ayudaría a que Nicaragua vuelva nuevamente a ser libre y se elimine la lacra política, permitiendo así volver a gozar un Estado de Derecho en armonía y con un futuro cierto para cada uno de nuestros conciudadanos.
Que Dios bendiga nuestra nación e ilumine a los que manipulan su política.
El autor es ingeniero.