- En el pasado se han derrochado millones de dólares en proyectos para el sector, que no han brindado los resultados esperados. La principal razón ha sido el exceso de burocracia y la falta de visión para el sector que es motor de la economía nacional
Ricardo Guerrero [email protected]
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El sector rural enfrenta las tasas más altas de pobreza, acceso limitado a servicios públicos, al crédito y a mercados para sus productos, una infraestructura inadecuada o inexistente y problemas de la propiedad, que impiden que alcance su máximo potencial.
Ante tantas necesidades que aquejan al sector agropecuario, la semana pasada el Gobierno lanzó el Programa Sectorial de Desarrollo Rural Productivo Sostenible (Prorural 2005-2009), con el que se pretende, según sus gestores, lograr un crecimiento promedio anual de 6.24 por ciento en el valor bruto de la producción y un 20 por ciento de aumento anual de las exportaciones agropecuarias y forestales.
El proyecto tiene una inversión estimada en 411 millones de dólares y hasta el momento se cuenta con 255 millones, según las previsiones oficiales.
José Augusto Navarro, titular saliente del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), indicó que hasta el momento esos 255 millones no están en las arcas del Estado, “recordá que es un programa multianual, hasta ahora los 255 millones son compromisos de los diferentes donantes, ellos firmaron un memorándum de entendimiento con el que se compromenten a aportar el dinero”, señaló.
Sin embargo, Livio Sáenz, director de Políticas del Magfor, aseguró que ya hay dinero ejecutándose en varios proyectos a la vez que señala que son 201 millones de dólares que ya están en ejecución, en su mayoría por el Instituto de Desarrollo Rural (IDR).
Por otro lado Navarro dijo que Prorural era la respuesta a las demandas de todos los actores públicos y privados más representativos dentro del sector agropecuario y forestal, los que según él, participaron en foros realizados a lo largo de un año.
“Este proyecto es el resultado de un proceso intenso de consulta en el territorio, que permitió incorporar las demandas, los aportes de los gremios, asociaciones, sociedad civil y cooperantes, lo cual permitió a los funcionarios del sector público agropecuario derivar lineamientos de políticas y estrategias”, sostuvo Navarro.
Sin embargo el presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan), Daniel Núñez, de tendencia sandinista, admite que a ellos nunca los tomaron en cuenta para realizar este proyecto. “A nosotros sólo nos llamaron para la foto y todas las decisiones ya las habían tomado ellos (ministros), que se las dan de que se las saben todas”, indicó.
Núñez considera que si en estos proyectos no se gastara tanto en asesores, viajes, seminarios y altos salarios para los funcionarios de escritorio, serían factibles y se obtendrían fácilmente los resultados esperados.
REMEMBRANZAS
El productor recuerda con mucha nostalgia el lanzamiento de varios megaproyectos para levantar la producción del país, sin embargo, “ninguna ha dado resultado”, sostiene.
Según Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nicaragüense de Agricultores (UNAG), de tendencia sandinista y Núñez, el único proyecto destinado al sector agropecuario y que sí brindó los frutos esperados, fue uno que se denominó Proyecto Inbierno”, con “b” labial, en alusión al bienestar; este proyecto que implicó varios millones de dólares se gestó en los últimos años del régimen somocista, en la década de 1970.
En esa época, estiman los productores, el país se encontraba en una situación económica bien estable, “incluso éramos considerados el granero de Centroamérica”, señala Núñez.
Manuel Álvarez, presidente de la Unión de Productores de Nicaragua (Upanic), organización de marcado antagonismo con el sandinismo, dice que uno de los mejores proyectos destinados al sector agropecuario fue el del banco de crédito rural del Gobierno de Somoza.
Álvarez trabajó en la formulación de Prorural, sin embargo, está consciente de que para que brinde los resultados esperados, se necesita el establecimiento de un banco de fomento, que dé crédito a los productores.
Según Álvarez, los donantes estaban conscientes y habían accedido a que se implementara un banco de ese tipo, sin embargo, por presiones del Gobierno aún no se ha conformado.
Ante esto, el ministro Navarro dijo que lo único que el Gobierno y el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) han dicho, es que no se puede tener un banco completo que recoja ahorros del público.
A juicio de Álvaro Fiallos, los proyectos de antes daban resultados porque se gestaban con una visión de nación, y no cortoplacistas, como se hace ahora, “además que no existía el derroche en salarios a funcionarios incompetentes como los que se dan hoy; recuerdo que en el Gobierno de Alemán (Arnoldo), el Banco Mundial contrató a un señor de apellido Durán (Luis), con la única misión de reducir la pobreza en el país, este señor ganaba 23 mil dólares mensuales y lo único que dejó fue más miseria, ojalá que no pase lo mismo con Prorural”, señaló Fiallos.
En el Gobierno sandinista surgió la denominada Reforma Agraria, que no fue más que confiscar y nacionalizar las tierras de la familia de Somoza.
“Esto puso en manos del estado alrededor de 1.4 millones de manzanas, el 20 por ciento de la tierra agrícola de Nicaragua”, señaló Núñez.
En este caso la producción en vez de crecer, se estancó y al cabo de un tiempo retrocedió, comentó Núñez, reconocido líder del movimiento campesino sandinista.
En la década de los noventa, con la entrada del Gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, se impulsó un programa de combate a la pobreza y de fomento del desarrollo rural, el cual se denomino “Programa Nacional de Desarrollo Rural”, creado por decreto en 1994 como entidad del sector público, dependiente del Ministerio de la Presidencia, con la inyección de varios millones de dólares.
Los productores consultados por LA PRENSA recuerdan que ese plan inició sus operaciones con un total de 19 programas y proyectos que fueron trasladados de la cartera de ministerios como el de Agricultura y Ganadería y el del Ambiente y Recursos Naturales, el cual, al final, no rindió los frutos esperados y nadie rindió cuentas del dinero desperdiciado.
EXCESO DE BUROCRACIA
El presidente de Conagan, Daniel Núñez, manifiesta que en estos programas “nunca se obtienen los resultados esperados, por la exageración de burocracias que hace que todos los recursos se queden en los escritorios de los funcionarios”.
Sin embargo, algunos funcionarios públicos consultados por LA PRENSA, dijeron que este plan de inversiones no es para crear burocracias, sino que el objetivo principal era trasladar los recursos directamente a los productores, así lo afirmó Luis Osorio, secretario general del Magfor.
En tanto Noel Pallais, director general del Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA), insistió en que Prorural fue creado con el fin de reducir los costos y la duplicidad de funciones, “queremos que se coordine mejor el gasto del dinero destinado a los proyectos, se tiene que terminar con la burocracia”.
Gerardo Escudero, representante del Instituto Interamericano para la Cooperación de la Agricultura (IICA) Nicaragua, entidad que ha venido trabajando muy de cerca con la elaboración del proyecto junto al Gobierno y los donantes, señala que el programa se enfoca en el apoyo al crecimiento económico del país y a una mayor competitividad del sector productivo rural mediante financiamiento de inversiones en bienes públicos rurales.
TEMEROSOS
Los productores están preocupados porque el programa se está lanzando en el último año de Gobierno, pues otros gobiernos han hecho acciones similares “y nunca dan resultados porque el nuevo (Gobierno) que llega no le da continuidad a los proyectos”, señaló Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).
Daniel Núñez, presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan), dijo que durante todos estos años, el sector agropecuario no ha tenido una política estratégica de desarrollo sostenible, siendo la columna más importante de este país “y ahora que supuestamente tenemos un buen proyecto estamos temerosos de que los funcionarios derrochen el dinero que están dando los donantes”, indicó.
Fiallos dijo que les darán el beneficio de la duda, pero que no tienen certeza de su efectividad.
Ante esta duda, Eva Zetterberg, embajadora de Suecia, manifestó durante su discurso de inauguración de Prorural, que los donantes y el Gobierno debían unificar esfuerzos para que el programa diera los resultados planteados.
En tanto, el titular del Magfor, José Augusto Navarro, manifestó tener plena confianza en que el Gobierno venidero le dé seguimiento al plan. “Yo no creo que se opongan a que nos regalen reales, qué Gobierno no va a querer darle seguimiento a un proyecto de la magnitud de éste”, señaló.
Navarro dijo que todos los programas necesitan adecuaciones en el camino, pero en éste ya le queda una ventaja al próximo Gobierno, de que ya hay un compromiso de cooperación externa de casi 400 millones de dólares.
SU PASO POR LA ASAMBLEA NACIONAL
Uno de los temores de los productores e incluso de los donantes es que el programa no sea aprobado por los diputados. El liberal Wilfredo Navarro, vicepresidente de la Asamblea Nacional, dijo recientemente que apoyarían todo lo que es en beneficio del país, “pero sería de analizarlo, para que no se vaya en gastos de burocracia estatal”, señaló.