Carlos René Ramírez
Qué decepción cuando leí en un diario que un individuo que se identifica con el cooperativismo se pronunciaba contra el DR-Cafta. Un señor que incursionó en el movimiento sandinista desde 1979, cuando el FSLN masificó las cooperativas con fines políticos prohibiendo promover las de ahorro y crédito (porque se convertirían en burguesas) y las de consumo porque todas las instituciones estatales tenían “comisariatos”.
El sandinismo llegó a crear casi 4,000 pseudos cooperativas que eran bastiones políticos y ahora han incidido en “modificar” la Ley General de Cooperativas, aprobada recientemente con aviesas intenciones, entre otras: permitir la entronización en cargos directivos como lo han venido haciendo, pues se alternan actualmente y en un período se hacen nombrar presidente y luego como gerente.
Desgraciadamente el país está lleno de corruptos. Tradicionalmente el cooperativismo auténtico impulsaba la alternabilidad en la dirigencia y para eso existe la educación cooperativa. La mayoría de los que se oponen al DR-Cafta lo hacen con fines políticos, los “campeones” del antiimperialismo, los que odian a los “enemigos de la humanidad” y la bandera la agita Daniel Ortega que está unido a Fidel Castro y a Hugo Chávez, que tienen empobrecidos a sus pueblos, pues si es “nuestro líder corrupto bolivariano”, con sus desaciertos y saqueos como el robo del Banco Nacional, la eliminación del crédito rural a los pequeños productores en marzo de 1988, la espantosa inflación, etc., dejó millonarios a sus allegados, eliminó la clase media y dejó más pobres a los pobres con su política nefasta de “redistribuir la pobreza”.
Las cooperativas serán las más beneficiadas por el TLC, porque estas organizaciones, formadas únicamente por gente de escasos recursos, debidamente capacitados, con gestión empresarial, con gente que no está contaminada con los corruptos, con conciencia de que unidos podrán hacerle frente a los intermediarios explotadores, excluyendo a los que se han adueñado del control de estas cooperativas y que son oportunistas y se han enriquecido al amparo de su espuria y aviesa intervención, en fin los verdaderos dirigentes cooperativos con una alta capacitación para comprender que sus trabajos incorporándoles valores agregados, podrán incursionar valientemente y con eficiencia en los mercados externos teniendo como meta la adaptación de sus procedimientos anacrónicos de comercialización a las exigencias de los consumidores especialmente de Estados Unidos. De esta manera alcanzarán una autosuficiencia económica que redundará en un mejor nivel de vida, que es precisamente lo que temen los “políticos” que habiéndose convertido en millonarios hablan de erradicar la pobreza que ellos mismos han afianzado y ya no tendrían el discurso populista, demagógico y obsoleto de ser los defensores del pueblo empobrecido.
Insto a todos los cooperativistas auténticos de Nicaragua que no se dejen embaucar por quienes gritan contra el DR-Cafta, que fue defendido por un grupo de técnicos nicaragüenses que pensaron en nuestra nación y en nuestros productores, ayunos de buenos mercados para que en el futuro mejoraran sus niveles de vida y también la proyección de Nicaragua que desde 1979 fue empobrecida por las huestes sandinistas.
En 1978 exportábamos 800 millones de dólares, igual que Costa Rica y hoy no hemos superado dicha cifra, mientras la vecina del Sur exporta 9,500 millones de dólares. Cooperativistas: les ruego reflexionar sobre esto.
El autor es experto en cooperativismo.