Ricardo Sánchez Calero*[email protected]
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Economía local ante comercio exterior
Ricardo Sánchez Calero*
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Es impresionante cómo en un país netamente agrícola como el nuestro puede suceder que la economía local que involucra al Gobierno Central anuncie como si se tratase de un gran logro, que tendremos que importar hortalizas-vegetales de países del área centroamericana, o de Estados Unidos, porque la producción local no fue suficiente para abastecer la demanda nacional.
Dadas las condiciones básicas de producción de hortalizas y vegetales en nuestro país, la cosecha de estos productos de primera necesidad puede ser posible con pocos recursos, por lo que son adquiridos por el consumidor local a precio razonable. Nicaragua al carecer de un plan integral de siembra deja en las intenciones de los productores el ciclo agrícola.
Las actuales barreras arancelarias a la importación existentes en los países del área y Estados Unidos sirven para proteger a un productor local. Aunque otro país logre producir el mismo producto a menor valor, éste, al momento de ser exportado a un determinado mercado, experimenta incremento en su precio producto de los impuestos de aranceles.
Nicaragua está de cara al Tratado de Libre Comercio con la región centroamericana y Estados Unidos, lo que implica derribar las barreras arancelarias a los productos extranjeros a corto, mediano o largo plazo. En nuestro país esta disposición gubernamental ha creado confrontación entre los sectores involucrados en la gobernabilidad y productividad del país y los sectores civiles.
Si los ministerios de Economía y Agricultura son incapaces de conocer el comportamiento de nuestros productos y su realidad socio-comercial (precios, oferta, demanda, necesidades, financiamiento y proyecciones para un ciclo agrícola) surge la interrogante: ¿a qué se dedican estas entidades? ¿cuál es su funcionalidad? Si estos ministerios son insuficientes para formar parte activa en el comercio y la producción local, ¿cómo el Gobierno nicaragüense pretende ingresar a un tratado que libera el comercio?
Día a día un producto debe experimentar crecimiento en el sentido de producir con más y mejor calidad haciendo uso de menores recursos para optimizar su utilidad. En nuestro país, este principio pasa desapercibido por las autoridades de gobierno encargadas de regular, coordinar, desarrollar y fomentar el comercio y la producción local.
El Gobierno de Nicaragua ha montado una campaña para lograr la aprobación en el parlamento nacional del Tratado de Libre Comercio con el área centroamericana y Estados Unidos. Sin embargo, ha descuidado la planificación de nuestra economía interna, no ha fortalecido los sistemas de producción nacional, lo que ubica a Nicaragua en clara desventaja competitiva al momento de ser parte de un tratado.
Una economía particular para entrar a competir en un tratado de liberación comercial tiene que estar bien sustentada en el conocimiento de cada uno de sus productos, manejar el comportamiento de éstos en el resto de países miembros del acuerdo, maximizar en lo que se pueda lograr ventaja comparativa con miras a la absoluta y potencializar la explotación de este rubro.
Una economía local sin planificación limita el desarrollo de su producción y el fortalecimiento de su comercio interno. Con esta desventaja es imposible competir con otros miembros del acuerdo que han dedicado tiempo, estudios y recursos varios al desarrollo de un producto hasta lograr condiciones óptimas de comercialización.
Si Nicaragua entra a este acuerdo de libertad comercial en las condiciones actuales en que se encuentra su economía local y la posición del Gobierno, lo que espera a los productos nacionales es ser fácilmente desplazados por otros productos del área y condenarnos al consumo de productos extranjeros que se ofertan a menor precio, como consecuencia el exterminio del capital de los productores locales.
* El autor es administrador de empresas