Jorge J. Cuadra V.
Con una ausencia total de elementos humanos con autoridad moral y solvencia histórica, unos porque murieron en la lucha contra la dictadura, o simplemente se retiraron decepcionados del que fue su partido y otros porque se corrompieron al saborear las mieles del poder y traicionaron la causa por la que dieron la vida miles de patriotas nicaragüenses, el FSLN recurre a la mentira y al error histórico al apoderarse de la excelsa figura del gran patriota y héroe nacional, Rigoberto López Pérez.
Si nos atenemos a las fechas, que nunca mienten, cuando el poeta heroico realizó su gesta gloriosa la noche del 21 de septiembre de 1956 en la ciudad de León, el FSLN ni siquiera existía en embrión y Tomás Borge era un estudiante irregular de la UNAN, que militaba en el partido conservador.
El partido político que tuvo el honor de cobijar al héroe y mártir, que con su sangre tornó más roja su bandera, fue el Partido Liberal Independiente, que también en los acontecimientos de abril de 1954 había vertido la sangre de varios de sus miembros, tratando de eliminar al tirano Somoza García.
No es cierto pues que RLP haya tenido nada que ver con el FSLN, partido al que ni siquiera llegó a conocer y que de liberador se convirtió en opresor, por la ambición desmedida y la avaricia ilimitada de sus principales dirigentes que salieron con vida de la guerra contra la dinastía.
Si ahora el FSLN recurre a ese héroe, simplemente se debe al desprestigio en que han caído por haber metido las manos en las propiedades del Estado para apropiarse de ellas y convertirse en millonarios de nuevo cuño y por haberse convertido en los verdugos del pueblo nicaragüense, a quien le prometieron libertad, progreso y bienestar y en cambio lo que le dieron fue tiranía, atraso y miseria.
Rigoberto López Pérez pertenecía en vida al PLI y ya muerto, nos pertenece a todos los nicaragüenses amantes de la democracia y de la justicia, pero jamás al FSLN que sólo quiere engañar al pueblo con esa mentira.